Vamos a ponernos en situación, esta es la primera película de el director Glasgow Phillips, personaje que en 2002 escribió once episodios para South Park, y para un par de series más. En esta película también ha escrito el guión, junto a Scott Pourroy, que se estrena como guionista, anteriormente ha hecho efectos con miniaturas para Gattaca, una de las pelis de Star Trek, y algunas más.
La historia empieza con el indio Gerónimo (interpretado por Lew Alexander, actor que por suerte no había visto antes) al que persigue el ejercito de los EEUU en tiempos de exterminio de los indios, antes de morir Gerónimo echa una maldición a los hombres blancos en general y por suerte unos años más tarde aparece un hombre blanco, que no sabemos de dónde sale ni dónde se “infecta”, afectado por esta extraña maldición que convierte a la gente en zombies (cómo duele llamarles así), lo divertido de la maldición es que se contagia con el típico mordisco o con un…. arañazo? Por DIOS quién pollas puede escribir esta mierda. Los “zombies” caminan, montan a caballo, hablan, piensan, no mueren con un tiro en la cabeza, sólo mueren al cortarles el pescuezo.
Nuestros protagonistas se conocen en un bar, uno es Elmer, interpretado por James Denton, que lleva unos años haciendo de Mike Delfino en Mujeres desesperadas, y el otro es Luke, interpretado por Chris Kattan, al que hemos podido ver en House on haunted hill, Aqua Teen Hunger Force Colon Movie Film for Theaters, y en unas cuántas películas y series más. A lo que íbamos, Elmer y Luke acaban juntos en el calabozo del pueblo, dónde le encierran al lado de la primera víctima de la maldición, escapan del calabozo y hacen enfadar al sheriff Claypool que junto a su fiel ayudante Cletus les perseguirán durante toda la película en modo zombie.
Por el camino conocen a nuestra protagonista femenina, se llama Sue, interpretada por Navi Rawat, nuestra heroína en Feast. Sue es la sobrina de Gerónimo, ha estado en un internado en la gran manzana, esta bastante de buen ver, y ahora quiere vengar a su tío. Empiezan su andadura en busca de los hombres que provocaron la muerte de su tío, durante el camino irán encontrandose con “zombies” malosos y fin.
Es una película floja, cuyo guión no se puede coger por ninguna parte, los efectos dejan mucho que desear, algunas de las escenas de la película parecen homenajes a Feast entre otras películas del género. Ni las bromas de la película hacen gracia, seguramente no recordaré esta película durante demasiados días, al menos eso espero.
Año: 1991
Dirección: Kristine Peterson
Guión: Rupert Harvey, Barry Opper
Reparto: Aimee Brooks, John Calvin, Leonardo DiCaprio, Don Keith Opper
Allá por 1986, se estrenaba en las salas de todo el mundo, un pequeño filme de terror, surgido a la sombra de Gremlins, donde un grupo de bolas extraterrestres que disparan pinchos tranquilizantes, son capaces de rodar y comen carne humana, llegan a la Tierra en una nave espacial, para hacer de las suyas en un pequeño pueblo estadounidense (¿por qué nunca van a parar a Utrera, por ejemplo? Ante todo pronóstico, pues se trataba de una serie B más, que imitaba el estilo de los monstruos guasones de Joe Dante, muy de moda en aquellas fechas, Critters fue todo un éxito, que gustó a una parte importante de los aficionados de todo el mundo. La película mezclaba el terror con la ciencia-ficción, el humor negro, la música heavy y la estética más ochentera, dando como resultado un refrito de lo más divertido y apetecible.
Unos años después, sin hacerse esperar demasiado, en 1988, llegó la secuela de esta cinta, dirigida por Mick Garris, experto adaptador de relatos de Stephen King (yo creo que a Garris le pone bruto el escritor de Maine), que era igual que la anterior, pero con más chicha. Además, al final del filme, las criaturas se unían para crear una bola gigante que arrasaba el pueblo. Y encima, incluye dos momentos antológicos para todo aficionado que se precie: el hombre vestido de conejo de Pascua que es devorado por los critters, y el cazarrecompensas extraterrestre que intenta transformarse en Freddy Krueger, y que acaba tomando el aspecto de una despampanante playmate. Este filme también tuvo una buena acogida y es recordada por todos los que éramos chiquillos en la época.
Pues bien, en 1991, las criaturas llegaron con más hambre, a las estanterías de los videoclubs, ya que la productora no confiaría demasiado en el producto, de modo que no se arriesgaron. Concedieron el mando del barco a una directora desconocida y ambientaron la historia en el interior de un edificio, no se sabe por cuál de los siguientes motivos: para dotar a la situación de un mayor efecto claustrofóbico, al no poder salir los protagonistas del lugar, o por temas de presupuesto. En las anteriores entregas, los critters la liaban parda a lo largo y ancho de un municipio entero; aquí, por el contrario, se centran en una casa, para que así no se les escape ninguna ración humana.
Si nos fijamos bien en los créditos, todo queda en familia, ya que uno de los creadores de la saga, Don Opper, que guionizó el primer título, aquí retoma su papel del cazador del espacio Charlie, un tipo con buen corazón y sanas intenciones, pero a quien nadie cree al hablar de los critters. Por otro lado, uno de los guionistas es Barry Opper, ¿os suena el apellido? Vamos, que esta gente había permanecido en la saga desde sus comienzos, lo cual es de agradecer, ya que no se pierde del todo su espíritu y la historia tiene una coherencia, con respecto a sus precedentes. Ya al comienzo, un grupo de jóvenes se encuentra por sorpresa con Charlie en un bosque, mientras busca critters, y les habla de su historia, que conocemos mediante flash-backs (esta fue la primera peli que vi de la saga, y me enteré de todo lo anterior, gracias a este recurso). El amigo Charlie es un tipo peculiar, pues pasa de ser el borracho del pueblo a todo un héroe, aunque sus pintas no le acompañen: lleva una especie de sucia gabardina, un gorro con orejeras y unas armas la mar de extrañas. Pero como tiene buen corazón, se hará amigo de uno de los niños, al que regala un localizador, por si tuviese algún problema con los critters. Y mira qué casualidad, que al coche de su padre se le pegan unos cuantos bichos hambrientos, con dirección a la ciudad, pues están hartos de tanto campo.
Uno de los jóvenes actores tiene el nombre de Leonardo DiCaprio, ¿os suena?, que empezaba a hacer sus primeros pinitos, enamorando a la chavala protagonista, por supuesto. Pero su padre quiere desalojar a la familia de la chica de su piso actual, con lo que ahí tendremos una fuerte baza dramática, para cuando no salgan los monstruitos (ya podéis vaticinar cómo terminará el padre). Por cierto, la jovencita es muy guapa, aunque después de este filme le perdí la pista, como a su directora.
Pero claro, lo realmente interesante son las apariciones de los critters, que aquí son menos que en otras ocasiones, pero más gordos y peludos. Su diseño ha variado ligeramente y ahora tienen los ojos rojos, unos dientes más afilados y hasta parecen cachorritos, pero nada más lejos, ni se os ocurra acariciarlos. La primera muerte es épica (cómo no, la de alguien que se comporta mal), en el sótano de la casa. La verdad es que hay sólo un fallecimiento más, de alguien que se lo merece (también mola esta muerte, porque el personaje, mientras es engullido, ve en la tele un programa de cocina). Los otros personajes, cuando se percatan de la situación, van de piso a piso, intentando no ser asesinados por los orondos bichos, que como siempre, protagonizan una divertida escena en una cocina, comiendo de todo, manchándose con la harina y haciendo pompas tras la ingesta de Fairy. Y es que la saga se caracteriza por estos momentos cachondos, para equilibrar con los dramáticos de las muertes, aunque tiende más hacia el horror y la truculencia. Pero vamos, que en todos los filmes de los critters, estos hablan en su idioma, siendo subtitulados, profiriendo todo tipo de insultos y hasta haciendo chistes, al estilo Freddy Krueger.
La otra parte cómica es protagonizada por las peripecias y fallos de Charlie, lo mejor de la película, que se erige como salvador en la última parte del filme, tras la llamada de socorro del niño (en todas estas pelis hay niños, claro, para hacer partícipe a toda la familia). También están los abuelos, la asistenta y una mujer que no sabemos de dónde sale. La institución familiar intenta ser quebrantada por los critters, pero ellos jamás lo permitirán, pues hasta el abuelo se carga a uno de los bichos, lo filetea con un hacha.
Pese a ser un título directo al videoclub del barrio y no poseer el encanto de los anteriores, es muy estimable, divertido y hasta lo puedes disfrutar con toda la familia. Eso sí, tras el happy ending, nos encontramos con otro final abierto, que tiene su conclusión en la cuarta y última parte de la franquicia. La penúltima entrega de una saga completa y a la que no se le va la pinza.
Y cuidado, porque Critters es una peli carne de remake, ahora que están tan en boga las (per)versiones de clásicos de los ochenta y más allá.
By Mario
11ª Participación para el concurso, de la mano de…… Mario!
Dado que en el concurso para el sorteo del dvd de Killer Klowns sólo participaba el mismo usuario, y no fue esa la motivación principal de esta iniciativa, hemos decidido cambiar las bases siguientes:
Punto 2. Se aceptarán 13 reseñas por usuario como máximo. 10 RESEÑAS POR USUARIO.
Punto 3. El sorteo se adelanta un poco, y como fecha límite para la entrega de reseñas será el próximo 22 de octubre. El sorteo se realizará el día 23 de octubre 2009.
El concurso debe entenderse como un acto lúdico y participativo para todos.
Título original: Friday the 13th, Part VII: The New Blood
Año: 1988
Dirección: John Carl Buechler
Guión: Manuel Fidello, Daryl Haney
Reparto: Kane Hodder, Lar Park-Lincoln, Susan Jennifer Sullivan
Llegado el año 1988, la franquicia de Viernes 13 estaba en pleno apogeo, pues cada nueva entrega era todo un éxito de taquilla, aunque a la crítica cultureta le hervía la sangre cada vez que se estrenaba un nuevo filme de la saga de Jason. No obstante, algún lumbreras de la Paramount, consideró que había que aportar algún elemento novedoso a la saga, para que no consistiese siempre en lo mismo (como si ello importase realmente), con el mismo villano de siempre, cargándose a los adolescentes estereotipados de siempre. En lo que nadie reparó era que eso propiciaba el encanto a la saga, las muertes, cada vez más retorcidas, sangrientas y con armas inverosímiles. Pues bien, el hijito enchufado del dueño de Paramount (un suponer), pensó en incluir algo nunca visto antes en otra entrega del viernes maldito. Antes ya habían utilizado el 3-D; el asesino fue la madre, después el hijo y más tarde un tarado policía; Jason pasó de emplear un saco de harina como máscara a una de portero de hockey; se le había revivido con un rayo… Por tanto, se empezaron a comer la cabeza, los grandes ejecutivos del estudio, para encontrar algún elemento que llevase a millones de espectadores a las salas. ¿Cuál fue el resultado? Pensaron que lo mejor era unir Viernes 13 con Carrie, de manera que metieron con calzador, rompiendo con el espíritu de la saga, a un nuevo personaje, que estuviera a la altura del señor Voorhees: una adolescente con poderes telequinésicos, que puede mover las cosas con el poder de su mente. Una tontería como un piano, que jamás llega a funcionar en pantalla, aunque logra algunos momentos muy conseguidos en la película, pues Jason encuentra alguien que le planta cara y consigue frenarle. Mas obviamente, sólo lo consigue al final, pues antes, el del machete hace de las suyas, durante una hora de metraje, acuchillando a diestro y siniestro.
Para lograr semejante disparate, el director contratado fue John Carl Buechler, procedente del departamento de maquillaje y efectos especiales de la factoría de Charles Band y familia, y director de “clásicos” como la tercera parte de Ghoulies o Torok, el Troll. Ello demostraba que a la Paramount empezaban a importarle un pimiento Jason y sus víctimas, o que pensaban que siempre tendría éxito un filme de la saga, a pesar de su penoso planteamiento. Y es que las recaudaciones de estos filmes, nunca bajaban de los 20 millones de dólares en cines estadounidenses, por lo que había que explotar la gallina de los huevos de oro como fuese; así, cada año se estrenaba una nueva peli, como ahora sucede con Saw, donde cada entrega no llegará a ser un bombazo, pero sí se llevará pelas a casa. Además, la producción de estas películas era muy barata, pues sólo eran necesarios unos cuantos jovencitos guapetones que se despelotaran, unos guionistas medio borrachos, efectos especiales sangrientos y resultones, y un departamento de maquillaje que pudiese inventar todo tipo de heridas y muertes. Por ejemplo, esta séptima parte, sólo costó 4 millones de dólares, ganando los 20 millones de los que hablaba antes. Cualquiera se queja así. La octava parte, que intentó innovar nuevamente, recaudó menos que en ocasiones anteriores, por lo que en la novena, se le da un giro de 180º grados al personaje y a la historia, aunque se confirmó así su decadencia. Por estas fechas, la Paramount, responsable del personaje, vendió los derechos de la saga a la New Line Cinema, a tope también en esas fechas, gracias a Pesadilla en Elm Street. Su objetivo era enfrentar, ya por entonces, a los dos grandes iconos (de ahí el plano final de la novena parte de Jason), cosa que no se logró hasta muchos años después.
Y como no quiero enrollarme con los datos históricos mucho más, retomo el asunto del director escogido para el filme: John Carl Buechler, cuyo nombre ya parece de broma. Esta elección pareció estar tomada a cachondeo, tras una noche de farra entre los ejecutivos del estudio de cine, ya que Buechler nunca se había tomado demasiado en serio su carrera (venía de dirigir la mítica Troll), lo cual se demuestra al visionar la película aquí reseñada. Esta es la secuela que más vira hacia la autoparodia del personaje y las situaciones, y no puede ser vista con seriedad, como sí ocurría con secuelas precedentes.
Para empezar, las muertes son ridículas y risibles, no son terroríficas ni salpican sangre a la pantalla, pues todas parecen bromas pesadas. Por ejemplo, el chaval al que le revienta un ojo con una trompetilla. Por otra parte, el asesino siempre llega por detrás, sin que los personajes se percaten de su presencia, tras minutos y minutos siguiendo sus pasos; y así pasa con todas las muertes, no hay ninguna en la que Jason salga de un armario o aparezca frente a ellos, ¡ninguna!, todas por la espalda. Parece ser que ahora Jason teme a los jóvenes de hormonas desatadas o ya no es tan inventivo como antaño para aniquilar. Eso sí, la mejor muerte es la de la tienda de campaña, homenajeada después en Jason X.
Encima, Jason, en un momento concreto, empieza a sacar armas extrañísimas, sin saber de qué lugar, como si estuviéramos ante una parodia tipo Scary Movie, como el momento en el bosque, en el que saca de la nada, una motosierra gigante, y momentos antes le habíamos visto con un hacha. Una estupidez, que parece burlarse de viernes anteriores.
Como siempre, los personajes son bastante estúpidos, pero aquí llegan a límites insospechados. No empatizas con ninguno, ni siquiera con la protagonista con poderes, que es la que resucita por error a Jason, al pensar en su padre, a quien mató cuando era una niña. Y el argumento para llevar a la chica a ese campamento maldito es muy pero que muy tonto: intentar curarla y que dé rienda suelta a sus poderes, justo en el lugar donde falleció su padre. Para ello, es acompañada por un médico, el malo de la función, y un familiar suyo (no recuerdo si era su madre, su tía o su bisabuela, ni me importa). Como es de prever, ambos morirán humillantemente, mientras la chica se salva con el guapetón de turno.
Esta es la típica peli que sólo se puede disfrutar en compañía de amigos y birras, para reírse de muchas situaciones del filme. Prescindible, aunque admirada por unos cuantos.
Pero también cuenta con puntos a su favor: el genial e innovador maquillaje de Jason, que como siempre, nos desvela su rostro hacia el final, similar aquí a un zombie en descomposición (hay que recordar que estuvo un tiempo muerto), y el enfrentamiento entre él y la joven telequinésica, que recuerda al de Freddy vs Jason. Ah, y es la primera ocasión en la que el gran Kane Hodder interpretó a Jason, otorgándole los amaneramientos y gestos que todos asociamos al personaje, gracias a su corpulencia y a ese característico movimiento de hombros, antes de atacar a su próxima víctima…
By Mario
10ª Participación para el concurso, de la mano de…… Mario!
Los usuarios habituales del Metro de Barcelona hace días que podemos ver unos curiosos carteles sobre el próximo estreno de un nuevo y singular espectáculo en el Teatre Victòria: el Circo de los Horrores. Un espectáculo que no nos dejará indiferentes!
Crees que ya nada te puede asustar? ¿Estás convencido que lo has visto todo? Aún no conoces la oscuridad, no conoces el Circo de los Horrores. El circo ha muerto y vamos a desenterrarlo. Innovador, espeluznante, terrorífico, divertido. ¿Te atreves?
¡Ven y diviértete con nosotros!
El Circo de los Horrores, es una producción mimada y producida porSuso Silva, Suso Clown, junto con su compañía, serán los encargados de guiarnos durante la hora y 45 minutos que dura el espectáculo.
Luces, sonido, puesta en escena, atrezo y vestuario minuciosamente fundidos para trasladarnos al cementerio gótico ambientado en el siglo XIX. Es un espectáculo que fusiona el Circo, Teatro y Cabaret.
Buscamos la poética del terror, el susto, todo ello con el mejor humor e interactuando con el público. Introducimos una nueva orientación dentro de la carpa, tanto visual como musical, o con su teatral puesta en escena convirtiendo la pista en un terrorífico cementerio. Suso Clown consigue captar al espectador con un espectáculo fresco, inteligente, de humor macabro pero sobre todo espeluznantemente divertido.
Teatre Victoria: Paral·lel, 67 | www.teatrepoliorama.com EL CIRCO DE LOS HORRORES – Del 1 al 18 de octubre
Título original: Sleepaway Camp
Año: 1983
Dirección y guión: Robert Hiltzik
Reparto: Elissa Rose, Jonathan Tiersten, Karen Fields
Que conste que no estamos ante el típico y tópico slasher, surgido como imitación de la saga Viernes 13, en los años ochenta, aunque todo el mundo diga lo contrario. El grupo de personas que piensan así, está compuesto por los críticos de cine de turno, que rechazan cualquier filme de terror antes de empezar, sobre todo si se trata de alguno en el que un asesino despedaza de maneras ingeniosas a los adolescentes que se han portado mal o han practicado sexo. Por cierto, muchas asociaciones de padres, actualmente, deberían luchar por la reposición de este tipo de cine, para enseñar a sus hijos qué les puede pasar si no se comportan como es debido.
Pues bien, aunque Campamento sangriento (o Campamento de verano, según la versión de que se disponga) contenga todos los ingredientes básicos del subgénero, le da una vuelta de tuerca en diversos aspectos, que no convierten la cinta en algo muy sesudo, pero sí más interesante que otros productos de la época, que sólo imitan la fórmula de Viernes 13, sin aportar nada nuevo ni arriesgarse. Vale, que los asesinatos se suceden uno tras otro sin que nadie haga nada, los diálogos son poco menos que estúpidos, el final está más que cantado y muchas situaciones son inverosímiles, pero qué importa, si al final te lo has pasado pipa.
La novedad del filme no es su ambientación, todo sea dicho, pues se desarrolla en un campamento veraniego, cosa poco original. Tampoco innova con el inicio sorprendente, recurso característico de estas películas, para situar al espectador y que siempre tiene su significado para la conclusión. En este caso, presenciamos un desafortunado accidente en el río que está frente al campamento de marras, en el que una lancha motora impacta contra un hombre, que nada junto a sus hijos (y no digo más, porque significaría desvelar demasiado para el espectador que no conozca la peli). Y enseguida, un cartel de 8 años después, y bla bla bla.
La película sorprende al presentar un campamento en el que conviven, no sólo tontos adolescentes que sólo piensan en meterla en caliente, sino también adultos encargados del lugar, chicos más jóvenes y niños. Vamos, como un campamento de verdad, ya era hora. Además, les vemos practicar actividades clásicas de estos emplazamientos: natación, deportes, juegos varios, fiestas… No sólo están ahí como carnaza para el asesino.
Por otro lado, las muertes tardan en hacer acto de presencia, y no sólo se basan en cuchilladas al tun tun, sino que son más bien rebuscadas (un panal de abejas dentro de un baño, agua hirviendo sobre uno de los cocineros…). Es algo que aporta algo de veracidad, pues no todos los asesinos tienen por qué saber manejar a la perfección un hacha o un cuchillo jamonero. Ante estos crímenes, el dueño del campamento hace oídos sordos e intenta callar al resto del equipo, para que los padres no retiren a sus hijos del centro. Algo que es muy probable que ocurriera en la realidad.
El otro elemento innovador del filme es aquel por el que hoy no podría hacerse una peli igual, y es que no es muy políticamente correcto, que digamos: uno de los cocineros, todo un pederasta, intenta aprovecharse de la protagonista; se insinúa una relación entre el dueño, muy mayor, y una jovencita monitora; el padre que muere al principio era gay; asesinan a niños pequeños (aunque no vemos el asesinato)… Por eso se aleja de otros títulos de la época, con muchas muertes, pero con espíritu Disney en el fondo.
Aquí no hay ningún héroe, y el que se nos presenta, también podría ser el villano de la función. Y el final es de lo más rebuscado, pero nos ofrece un plano bastante recordable. No os perdáis los paquetes que lucen algunos monitores, nada disimulados, o las camisetas protogay que lucen los adolescentes.
Por cierto, que la saga continuó con más películas, derivando más hacia la comedia que hacia el terror, pero el asesino continúa siendo el mismo y se rompe el suspense del quién será. Actualmente, está en producción la sexta entrega.
By Mario
9ª Participación para el concurso, de la mano de…… Mario!
La verdad es que todavía no se ha estrenado la película por estos lares (la disfrutaremos en Sitges) y ciertamente, casi todos la hemos visto ya. Incluso algunos blogs que solemos visitar hace meses que ya tienen sendas reseñas: Almas Oscuras, el blog de Joan Lafulla y AVT, el blog de nuestro gran amigo y colaborador, a la par que torturador de nuestras mentes y ojos, Maese Naxo Fiol.
Evidentemente, cuando uno se existe una película sobre zombies nazis, uno se tira de cabeza para verla. No obstante, antes de hacer nuestra particular reseña, tendremos que advertiros sobre las pretensiones de film. Esto… ninguna! Puro entretenimiento, sin más, es decir, ni una gran historia, ni un gran guión, ni unos personajes de la hostia,… entonces vale la pena verla ¿? Por supuesto! Por la temática,… uhmmm… Zombies Nazis! Un caso paralelo sucede con Zombie Strippers, y que dentro de poco, comentaremos en el blog. Además, de este ya de por sí, potente motivación, la película está acompañada de grandes dosis de sangre, tripas, desmembramientos y gore, que es en definitiva lo que vale la pena de la película… Que si no…
A todos nos sobrarán los personajes cliché que utiliza la película, las referencias y guiños a otras películas del género tales como Bad Taste o Evil Dead están interpretados como el culo, y los momentos humorísticos, pasan a ser momentos absurdos. Además, contamos con una intro demasiado larga, es decir, cuando uno visiona este tipo de películas que ya sabe a lo que va, creo que desde el minuto 5 ya se tiene que empezar a matar a diestro y siniestro; además, cuando contamos con la elite de la SS en modo Zombie! Si Himmler levantará la cabeza… No puedes hacer una película con una intro de 30 minutos, sin que se vea nada interesante, y luego concentrarlo todo para el final…
No obstante, y habiendo hecho un análisis bastante real de lo que uno se encontrará… Zombis Nazis, si que os recomiendo como mínimo un visionado! Lo disfrutaréis!
Dead Snow (dir y coguionista: Tommy Wirkola – Død snø, 2009 Noruega) cuenta la historia de amigos que se van un finde a la montaña. Dónde ¿? Pues a la típica cabaña, perdida por los montes de Dios. La película empieza con la escena de Sara (Ane Dahl Torp), que haciendo esquí alpino que huye atemorizada de algún animal o ser que la está acechando; solo entrevemos lo que sucederá más adelante, y digo entrever, por que tampoco se ve nada en claro.
Acto seguido ya se nos presenta al grupo de jóvenes, parece ser que son un grupo recién obtenida la licenciatura de medicina, que se dirigen a las montañas a correrse una buena juerga. Los personajes son bastante planos y tipificados, y ni tan sólo destacamos las típicas tías buenorras.
Das Zombie SS!
- Martin (Vegar Hoel), un incomprensible licenciado en medicina que se desmaya nada más ver sangre.
- Roy (Stig Frode Henriksen), un casi superviviente. Coguionista del film.
- Hanna (Charlotte Frogner), una casi superviviente.
- Vegard (Lasse Valdal), el novio de la desaparecida y guaperillas de turno.
- Liv (Evy Kasseth Røsten), la guapetona del grupo.
- Erlend (Jeppe Laursen), el friki del grupo, fan del cine de terror. Por favor, que alguien le pegue un tiro.
- Chris (Jenny Skavlan), carne de cañón.
Mientras esperan la llegada de Sara, empiezan a beber y a comportarse como idiotas, pero algo les sorprenderá. La visita inesperada e inquietante de un misterioso vagabundo (Bjørn Sundquist) que les pregunta que coño estan haciendo ahí. Este personaje será el encargado de narrarnos la trama de la película: durante la Segunda Guerra Mundial, una división de elite de la SS (Einsatzgruppen), capitaneada por el Comandate Herzog fue el responsable de sembrar el pánico y el terror por Øksfjord. Estos se dedicaron a expoliar al pueblo de sus riquezas y a asesinar a la población local, pero todo tiene su límite, y los lugareños, se organizaron y les plantaron cara, haciéndoles huir a las montañas, de las que nunca más se supo de ellos. Pero los nazis clamaron venganza y tarde o temprano, volverán para reclamar su oro y riquezas.
Y ahora, que ya tenemos la justificación de la película, ya pueden empezar las matanzas! Y eso es lo que sucede, el primero en caer esa misma noche, será el vagabundo, aunque como en el caso de Sara, no se vea ni un ápice de sangre. Por la mañana siguiente, Vegard preocupado por que Sara no haya llegado, decide ir a buscarla con la moto-nieve! Entretanto, los coleguillas se quedan continuando haciendo de las suyas, es decir, nada! Pero por un golpe de fortuna, en un zulo encuentran una caja con un montón de joyas y dinero. Os suena de antes ¿?
A partir de ahí, empezará la acción de la buena! Los zombies nazis salen de su letargo y esa misma noche atacarán ya a nuestro grupo de zopencos! Es aquí cuando empieza todo lo que estábamos esperando: muertes, sangre, vísceras, violencia, y sobre todo, tripas, muchas tripas! Llegando a afirmar que las escenas donde las tripas son las protagonistas, son las mejores del film. Nuestros protas irán cayendo como moscas, aunque Martin y Roy montarán una pequeña resistencia, armados con material de bricolaje del cobertizo de la casa: martillos, cuchillos, hoces y hasta una motosierra (os suena ¿?) uno de los aspectos negativos destacable de la peli, es la incrogruente presentación de los zombies nazis, por que en las primera imágenes que entrevemos de ellos, son como seres super rápidos, que atacan a velocidad lumínica; y en cambio, posteriormente, ya les cuesta más moverse por la nieve…
En definitiva, y habiendo comentado todo lo comentado anteriormente, recomiendo Dead Snow, que a más de uno, nos recordará esas horas interminables jugando al Wolfenstein y Return of Wolfenstein, y más actual, al Call of Duty con el mod de Zombies Nazis! Una auténtica locura! Vayan pasando por favor, que ya tengo mi rifle preparado! Das Zombie Land!!!
Título original: Night Terrors
Año: 1993
Director: Tobe Hooper
Guión: Rom Globus y Daniel Matmor
Reparto: Robert Englund, Zoe Trilling, Alona Kimhi, William Finley
Supongo que la mayor parte de los que leen esto conocen a Tobe Hooper, un tipo que nos ha provocado desde siempre las peores pesadillas, “gracias” a su mítica matanza de Texas. Pero las cosas como son; Hooper es un cineasta muy irregular y mediocre en demasiadas ocasiones. Puede crear obras de arte terroríficas (La matanza de Texas, La casa de los horrores…) y películas infumables (Combustión espontánea, Cocodrilo…); es capaz de hacer filmes divertidos (La matanza de Texas 2, Lifeforce. Fuerza vital…) y otros poco más que pasables (Mortuary, Trampa mortal…). No tiene una carrera brillante como la de Carpenter, o los grandes éxitos de Wes Craven, pero ha demostrado pasión hacia el género de terror con todos sus títulos, que seguirán aumentando con el paso de los años, pues ahora se encuentra rodando la adaptación de From a Buick 8, del gran Stephen King. La conclusión es que hay que andarse con ojo al sentarse a ver una peli de este hombre, que lo mismo te sorprende que te aburre soberanamente. ¿Y en cuál de las categorías antes propuestas, se halla Terror Sin Fin? Pues tiene elementos de todas y cada una: consta de momentos muy buenos, partes aburridas, personajes interesantes, otros no tanto, muertes escasas pero bien avenidas… La sensación final es la de haber visto un largometraje histórico de terror, con mucho sexo de por medio (algo positivo, esto último).
El principal punto a favor del filme son las interpretaciones del tremendo Robert Englund, al que todos recordarán por su asesino del sombrero, el jersey de rayas, las cuchillas y la cara quemada. Por si alguien aún duda, estoy hablando de Freddy Krueger, al que siempre ha prestado sus peculiares rasgos. Y digo interpretaciones, ya que Englund da vida al Marqués de Sade y a un descendiente suyo, Paul Chevaller, estando magnífico en ambos, al representar a dos monstruos de carne y hueso, enfermos de lujuria y que no dudan en hacer el mal a los demás. La película empieza centrándose en su personaje del Marqués de Sade, que le viene que ni pintado, acostumbrado siempre a meterse en la piel de villanos. El aristócrata es torturado de mil maneras, para acabar encerrado, mientras reflexiona sobre todo el mal que ha causado, actuando como punto de partida de la auténtica película.
El verdadero filme se desarrolla en 1993, en Alejandría, donde una joven de muy buen ver llega, para reencontrarse, tras seis meses, con su padre, un arqueólogo que está a punto de hacer un descubrimiento fundamental para la Historia. Al poco de llegar, la chica, llamada Genie, se introduce en un mundillo que no le conviene, relacionado con la magia negra y los lujuriosos juegos de Chevaller. Poco a poco, Genie comienza a sufrir visiones terribles, mientras sus seres queridos son asesinados. Aquí se encuentran los dos puntos que se enlazan con la historia de Sade: Chevaller, descendiente suyo, y Genie, muy parecida físicamente a una amante de Sade, que le traicionó. Por eso parece que Chevaller se quiere vengar, manipulando a la chavala, con una crueldad que no tiene nada que envidiar a la de su sádico antepasado.
Todo el metraje está plagado de momentos semieróticos, protagonizados casi siempre por Genie, que se enamora de un moro del lugar. Y esas escenas son una gozada, porque la chica, rubia y jovenzuela, no está nada mal, pero tras esta película, apenas volvió a hacer nada para el cine (un disgusto). Muchas de esas situaciones están envueltas en un halo misterioso y casi metafórico, que vaticinan el horror por el que deberá pasar Genie. En ocasiones, esto se logra, pero muchas veces resulta aburrido. Terror Sin Fin tarda demasiado en arrancar y parece que Hooper no sabe hacia dónde va su peli en ciertos instantes. Claro está que es una cinta de horror, pero el terror sin fin del título no se ve por ningún sitio. El director quiere provocarlo con unas imágenes muy oníricas, pero en realidad sólo lo logra con las apariciones de Englund. La angustia que experimenta la chica está bien llevada, pues es buena actriz (Hooper, encontrando a scream queens es único), como el momento en que va a ser asesinada por Chevaller, pero a veces se hace repetitiva la situación.
Nunca será uno de los grandes títulos de su director, ni mucho menos del cine de miedo en general, pero merece la pena echarle un vistazo, ya que Hooper, al menos, no hace siempre la misma película, sino que se atreve con diversos tipos de miedo. En este caso, se trata del miedo al exceso y a lo oculto de Oriente. Ideal para los completistas de la obra del tito Tobe y de Yoram Globus, productor del filme.
By Mario
8ª Participación para el concurso, de la mano de…… Mario!
Ya estamos calentando motores para la 2ª Zombie Walk de Sitges que este año será en honor al 30 aniversario del estreno en el festival de Zombi 2 de Lucio Fulci (Nueva York bajo el terror de los zombies). Os enseñamos el spot de este año, que sigue la misma línia del año pasado! Felicidades a nuestros amigos de la Oscura Ceremonia (Spooky Prom)!
La Sitges Zombie Walk volverá a invadir las calles de Sitges y la concentración tendrá lugar en el Edificio Miramar (Brigadoon) el sábado 10/10 a las 20:30h.
También, os dejo aquí el spot del año pasado, para los que igualmente lo disfrutamos! Además, conocí en persona al recepcionista del Melià Sitges que sale en el mismo.
Año: 1983
Nacionalidad: Reino Unido
Dirección y guión: Harry Bromley Davenport
Reparto: Philip Sayer, Bernice Stegers, Maryam d´Abo, Danny Brainin
Menuda decepción ha supuesto esta película para mí, tras las esperanzas que tenía puestas en ella, por su argumento, su estética de serie B, su criatura y las buenas críticas que habían llegado a mis oídos.
El filme comienza con un padre que juega en el campo con su hijo. De repente, un destello gigantesco de luz se produce en el cielo, causando la desaparición de Sam, el padre, ante la perpleja mirada de Tony, el chico. Pasados tres años, la esposa de Sam ha rehecho su vida, pues tiene nueva pareja y ha logrado olvidar a su marido. Sin embargo, Tony no para de tener pesadillas en las que recuerda el momento de la desaparición de su padre, al que admiraba profundamente. Pero un día, un amorfo ser llega a la Tierra y ataca a varias personas, hasta conseguir fecundar a una mujer, de la que nace Sam, o lo que queda de él. El hombre se reencuentra con su familia, mas parece no recordar nada de los últimos tres años. Aunque al principio nadie confía en él, y menos Joe, la nueva pareja de la mujer, vuelve a ganarse el cariño de la familia. Pero Tony descubre la condición extraterrestre de su padre y es contagiado por él. Sam comienza a cambiar físicamente y alguien debe detener sus fechorías…
¿Verdad que la sinopsis es muy llamativa y sugerente? Pues nada más lejos de la realidad, porque la película es un intento de Alien en la Tierra, ya que no había presupuesto para ambientarla en el espacio exterior, más bien aburrido, a pesar de su escasa duración. Ese argumento daba para mucho más, con un padre que poco a poco se va deteriorando física y mentalmente, matando a sus seres queridos, bajo el influjo de un monstruo que crece en su interior, pero el incompetente director opta por centrarse en el personaje del hijo, que adquiere unos extraños poderes tras una mordedura de su padre. Incluso nos llegamos a olvidar del personaje de Sam, para ver durante demasiado tiempo la venganza del hijo contra la cotilla vecina o el portero del edificio, usando para ello su imaginación y logrando que sus payasos, soldaditos y tanques de juguete, cobren vida y se dediquen a asesinar sin ton ni son. Y es que pocos directores han sabido exprimir la capacidad terrorífica de los niños, y el de Xtro no es uno de ellos, pues sus momentos son totalmente sosos y no vienen a cuento. Si estamos viendo una cinta de ciencia-ficción terrorífica sobre un ser del espacio que quiere tener descendencia (algo tomado posteriormente por Species), ¿por qué casi siempre vemos al niño de las narices, liándola parda? Especialmente estúpida es una escena en el cuarto del chaval, donde éste empieza a presenciar los malabarismos de un enano vestido de payaso; ¿a qué venía ese espectáculo? Parece ser un intento de dar un halo surrealista al filme, pero se queda en algo que rompe la película y que no causa terror, a pesar de ser esa su intención.
Lo que sí interesa es la lenta transformación del padre, sin que nadie se dé cuenta de su condición, salvo su hijo, que le “pilla” comiéndose los huevos de su serpiente. No obstante, este cambio se reserva para los últimos minutos, un completo fallo, ya que el maquillaje es realmente aterrador y asqueroso (se le caen partes del cuerpo y su rostro es similar al de un zombie), hasta acabar convirtiéndose en el ser del inicio.
Aunque las muertes ocasionadas por el ET de turno son pocas y nada vistosas, el momento en que “fertiliza” a la rubia para dar a luz a Sam, es genial. Como he dicho antes, si la película se hubiera centrado en el extraterrestre y se hubieran dejado de milongas, otro gallo cantaría, pero es que durante más de media hora, nos olvidamos por completo de qué va el asunto. Parece más una versión infantil de Carrie que una peli con monstruo. Es por ello que la cinta es tan poco conocida hoy día.
Pero si hay algo que merece la pena ser visto en Xtro, es la actriz Maryam d´Abo, que interpreta a una joven francesa que ayuda en la casa y cuida de Tony. Es una preciosa y jovencita rubia, que nos deleita con más de un desnudo, logrando que la película se salve de la quema total (además, con el acento gabacho, el morbo se incrementa). Lo malo es que resulta capturada por el enano payaso que he mencionado antes, y Tony introduce los huevos del ser en su interior.
El director intenta crear una tensión dramática entre los personajes de Sam y la nueva pareja de su mujer, pero no lo consigue ni por asomo. La relación entre padre e hijo está bien llevada, pero el crío sigue sobrando. Pero bueno, por encontrarle algo más positivo, aparte de los desnudos y el maquillaje, el final sorprende (un poco) y amenaza con secuelas, las cuales llegaron en 1990 y 1995. Actualmente, el director ha abandonado el terror y se dedica a filmar dramas (ya podría haber empezado antes).
Un filme olvidable, aburrido y con una buena premisa, que se olvida a las primeras de cambio.
By Mario
7ª Participación para el concurso, de la mano de…… Mario! (¿quién si no?) yo ya iría cerrando el concurso y le daba la película a él, ya que si sale un número que no sea suyo parecerá tongo XDD.
Año: 1983
Nacionalidad: Reino Unido
Dirección y guión: Harry Bromley Davenport
Reparto: Philip Sayer, Bernice Stegers, Maryam d´Abo, Danny Brainin
Menuda decepción ha supuesto esta película para mí, tras las esperanzas que tenía puestas en ella, por su argumento, su estética de serie B, su criatura y las buenas críticas que habían llegado a mis oídos.
El filme comienza con un padre que juega en el campo con su hijo. De repente, un destello gigantesco de luz se produce en el cielo, causando la desaparición de Sam, el padre, ante la perpleja mirada de Tony, el chico. Pasados tres años, la esposa de Sam ha rehecho su vida, pues tiene nueva pareja y ha logrado olvidar a su marido. Sin embargo, Tony no para de tener pesadillas en las que recuerda el momento de la desaparición de su padre, al que admiraba profundamente. Pero un día, un amorfo ser llega a la Tierra y ataca a varias personas, hasta conseguir fecundar a una mujer, de la que nace Sam, o lo que queda de él. El hombre se reencuentra con su familia, mas parece no recordar nada de los últimos tres años. Aunque al principio nadie confía en él, y menos Joe, la nueva pareja de la mujer, vuelve a ganarse el cariño de la familia. Pero Tony descubre la condición extraterrestre de su padre y es contagiado por él. Sam comienza a cambiar físicamente y alguien debe detener sus fechorías…
¿Verdad que la sinopsis es muy llamativa y sugerente? Pues nada más lejos de la realidad, porque la película es un intento de Alien en la Tierra, ya que no había presupuesto para ambientarla en el espacio exterior, más bien aburrido, a pesar de su escasa duración. Ese argumento daba para mucho más, con un padre que poco a poco se va deteriorando física y mentalmente, matando a sus seres queridos, bajo el influjo de un monstruo que crece en su interior, pero el incompetente director opta por centrarse en el personaje del hijo, que adquiere unos extraños poderes tras una mordedura de su padre. Incluso nos llegamos a olvidar del personaje de Sam, para ver durante demasiado tiempo la venganza del hijo contra la cotilla vecina o el portero del edificio, usando para ello su imaginación y logrando que sus payasos, soldaditos y tanques de juguete, cobren vida y se dediquen a asesinar sin ton ni son. Y es que pocos directores han sabido exprimir la capacidad terrorífica de los niños, y el de Xtro no es uno de ellos, pues sus momentos son totalmente sosos y no vienen a cuento. Si estamos viendo una cinta de ciencia-ficción terrorífica sobre un ser del espacio que quiere tener descendencia (algo tomado posteriormente por Species), ¿por qué casi siempre vemos al niño de las narices, liándola parda? Especialmente estúpida es una escena en el cuarto del chaval, donde éste empieza a presenciar los malabarismos de un enano vestido de payaso; ¿a qué venía ese espectáculo? Parece ser un intento de dar un halo surrealista al filme, pero se queda en algo que rompe la película y que no causa terror, a pesar de ser esa su intención.
Lo que sí interesa es la lenta transformación del padre, sin que nadie se dé cuenta de su condición, salvo su hijo, que le “pilla” comiéndose los huevos de su serpiente. No obstante, este cambio se reserva para los últimos minutos, un completo fallo, ya que el maquillaje es realmente aterrador y asqueroso (se le caen partes del cuerpo y su rostro es similar al de un zombie), hasta acabar convirtiéndose en el ser del inicio.
Aunque las muertas ocasionadas por el ET de turno son pocas y nada vistosas, el momento en que “fertiliza” a la rubia para dar a luz a Sam, es genial. Como he dicho antes, si la película se hubiera centrado en el extraterrestre y se hubieran dejado de milongas, otro gallo cantaría, pero es que durante más de media hora, nos olvidamos por completo de qué va el asunto. Parece más una versión infantil de Carrie que una peli con monstruo. Es por ello que la cinta es tan poco conocida hoy día.
Pero si hay algo que merece la pena ser visto en Xtro, es la actriz Maryam d´Abo, que interpreta a una joven francesa que ayuda en la casa y cuida de Tony. Es una preciosa y jovencita rubia, que nos deleita con más de un desnudo, logrando que la película se salve de la quema total (además, con el acento gabacho, el morbo se incrementa). Lo malo es que resulta capturada por el enano payaso que he mencionado antes, y Tony introduce los huevos del ser en su interior.
El director intenta crear una tensión dramática entre los personajes de Sam y la nueva pareja de su mujer, pero no lo consigue ni por asomo. La relación entre padre e hijo está bien llevada, pero el crío sigue sobrando. Pero bueno, por encontrarle algo más positivo, aparte de los desnudos y el maquillaje, el final sorprende (un poco) y amenaza con secuelas, las cuales llegaron en 1990 y 1995. Actualmente, el director ha abandonado el terror y se dedica a filmar dramas (ya podría haber empezado antes).
Un filme olvidable, aburrido y con una buena premisa, que se olvida a las primeras de cambio.
À l'Intérieur (dir: Julien Maury & Alexandre Bustillo, 2007)
À l’Intérieur (dir: Julien Maury & Alexandre Bustillo, 2007 Francia – título americano: Inside), fue una de las grandes sorpresas del Festival de Sitges 2007, quizás por la poca información que disponíamos sobre la película, pero que como en muchas otras, la campaña prévia al film (en este caso, no creo que fuese la típica campaña de marketing) nos aseguraba que en los pases se producían desmayos, la gente se salía de la sala, e incluso, llegaba a vomitar del espanto.
Y por primera vez, acertaron!
No sé que está pasando en nuestro país vecino, pero últimamente, todo lo que nos llega de ahí, en cuanto a pelis de terror se refiere, es sobresaliente. uno de los referentes más cercanos, es sin lugar a dudas Alta Tensión (dir: Alexandre Aja título francés Haute Tension – americano: High Tension, 2003), una gran película, y que desde el momento que empiezan los asesinatos, nos pone como una moto, es decir, cumple con su cometido, la tensión. Además, la trama se desarrolla correctamente y el giro argumental del desenlace es muy bueno, sorprendiéndonos a todos, o a los que no estuvimos lo suficientemente atentos desde un buen principio. Y el último ejemplo, mencionamos a Martyrs (dir: Pascal Laugier, 2008), pero sin duda alguna, À l’Intérieur est supérieur, Superb!
La película empieza con un aparatoso accidente de tráfico, donde dos vehículos chocan. En uno de ellos vemos a Sarah (Alysson Paradis), una joven embarazada y Matthieu, su pareja que fallece en el mismo accidente. Además vemos escenas intercaladas, del interior de la barriga de Sarah, para que podamos ver lo que le pasa al feto. Pasa un tiempo, y vemos a Sarah en la consulta del ginecólogo ultimando los preparativos para el alumbramiento, dándole las últimas instrucciones, pero Sarah tiene una actitud bastante pasota y despreocupada por lo que al bebé se refiere, pues no ha pensado ni el nombre.
Durante la presentación de la trama, quizás los momentos más lentos, vemos otros personajes que intervienen en la vida de Sarah, Louise (Nathalie Roussel), su madre, que evidentemente, tendrá un papel protector debido a la situación de Sarah. Y el segundo personaje, Jean-Pierre (François-Régis Marchasson), el jefe de Sarah, mostrando una relación de amistad más que laboral entre ambos. Pero estos dos personajes nos enseñan que están pendientes de ella, y se preocupan.
Sarah vive sola, con un gato negro, en una casa de dos plantas en un barrio bastante apartado a alejado (quizás la periferia de París). La casa está llena de recuerdos de Matthieu, que desestabilizan emocionalmente a Sarah, prueba de ello, un sueño inquietante donde aparecen su gato negro y su feto, de una forma perturbadora e inquietante. Pero en ese mismo instante de la pesadilla, aparece un elemento mucho peor… Alguien toca el timbre, y exige que abra la puerta. Sarah mientras mira por la mirilla, viendo solo una sombra en la penumbra, se excusa de que su marido está durmiendo, y la voz femenina, le afirma que le abra y que su marido está muerto. Patam!Sarah se queda de piedra! No pudiendo ver con claridad quién la está molestando opta por asegurar la casa, y en la parte trasera, descubre de nuevo a la extraña mujer. Esta actúa con absoluta y total frialdad, incluso se le enciende un cigarrillo, sin dejar entrever ningún rasgo de su cara, y le rompe un cristal. Acto seguido, Sarah coge el telf y llama a la policía, cogiendo además la cámara para con la esperanza de sacarle una foto de la cara con la ayuda del flash. Nuestra misteriosa mujer decide marcharse… pero no quizás del todo!
Sarah - À l'Intérieur
Al cabo de un rato, una patrulla de la policia acude a casa de Sarah para confirmar su llamada y tomarle declaración. Desgraciadamente, las fotos tomadas no revelan nada, y para tranquilizar a Sarah, los polis le dicen que la patrulla de noche se pasará un momento. Lo que no sabe Sarah es que tras la marcha de la patrulla, la mujer conseguirá entrar en la casa y es aquí cuando empieza el espectáculo de terror y violencia.
A partir de ahí, no contaré nada más de la trama, dejando que el espectador compruebe en propias carnes, una de las películas más bestias y violentas que he visto hace tiempo. Todos sabéis que me gusta el gore, pero a veces las películas gore se resumen en gore por el gore, es decir, las típicas escenas de desmembramientos, destripamientos, descuartizaciones, pero en cambio con A l’Intérieur, las imágenes se convierten en reales, crudas, despiadadas, y de una violencia inusitada… Y todo ello, con la absoluta frialdad de nuestra mujer de negro (Béatrice Dalle), que hace un papelón! Nunca una mujer se había presentado así de sádica y calculadora! Sólo se me ocurre un precedente, La Naranja Mecánica (dir: Stanley Kubrick – A Clockwork Orange, 1971), otra gran muestra de violencia. Pero con A l’Intérieur vamos más allá, y si ya de por sí, la peli es cruda, uno de los temas que toca todavía lo es más: una mujer embarazada! Otro referente que me vino a la mente fue La Semilla del Diablo (dir: Roman Polanski – Rosemary’s Baby, 1968), pero me quedo corto!
Evidentemente, esta película no es apta para personas sensibles, ni embarazadas, ni cardíacos; primero por tocar un tema tan poco común, y que puede suscitar el enfado de algún visionador despistado; y segundo, por el hecho de mostrar las imágenes violentas tal cual, sin ningún tipo de corte ni miramiento. Además las secuencias donde sale el feto, es como si fuera un personaje indirecto, pero que también está presente en el film, mostrando su propio sufrimiento y dolor. Otro de los puntos positivos que quiero destacar, es la sensación de agobio y claustrofobia que se genera al focalizar todas las escenas fuertes en la casa, y otro aspecto, es que hasta último momento no sepamos o adivinemos quién es la extraña mujer de negro, al menos en mí caso, y eso que barajé una posibilidad pero me salió mal.
En fin, no os puedo decir más, incluso escribiendo esta reseña me estoy quedando corto en elogios. Quizás pensaréis que estoy tarado o soy un sádico… sí, no vais muy desencaminados, pero sin lugar a dudas, À l’Intérieur se ha convertido en un icono para mí…Violencia en estado puro, sadismo por doquier y desvinculación emocional a la hora de cometer una atrocidad. Una Joya!
Título original: Creepozoids Año:1987 Director: David DeCoteau Guión: David DeCoteau y Buford Hauser Reparto: Richard Hawkins, Kim McKamy, Linnea Quigley
Creepozoides es un clásico de la serie Z más videoclubera de los 80, por lo que merece que todos nos postremos ante el ordenador, antes de leer esta reseña. Y es que incluye todos los elementos que hacen de aquella década una época mágica, a pesar de la cutrez del filme, que nadie puede tomarse en serio, a no ser que la vieras el año de su estreno, siendo un niño.
Para empezar, el largometraje empieza con una científica, que simula estar experimentando, dentro de un laboratorio. Entonces comienza a oír unos extraños sonidos tras una puerta. La tipa pregunta tres veces si hay alguien ahí, hasta que se atreve a abrir la puerta y se encuentra con un pedazo bicho que le ataca (o eso suponemos). Después, aparecen unos títulos que nos explican que, debido a una guerra nuclear, el mundo ya no es lo que era, pues está repleto de catástrofe y de desertores del ejército, que vagan por las ciudades derruidas, huyendo de la lluvia ácida y de otros hombres mutados.
Y mientras conocemos a un grupo de dichos desertores, nuestros ojos comienzan a rezumar felicidad, pues gracias a los créditos, nos enteramos de que la gran Linnea Quigley se encuentra entre los protagonistas, y como no son muchos, pronto la hallamos. También aparece una tal Kim McKamy, un nombre que puede no decir nada, pero que se trata de un pseudónimo de Ashlyn Gere, mítica actriz porno, intérprete de títulos tan sugerentes como Sorority Sex Kittens o The Pink Pussycat. Nuestro cerebro se activa en esos momentos, y sabemos que al menos nos podremos deleitar con un desnudo, ¿y quién sabe si el pillín del director no nos ofrecerá un lésbico entre ambas actrices?
Es que esa es otra: el director y co-guionista del cotarro, no es otro que David DeCoteau, uno de los discípulos más aventajados de Roger Corman (hacia el que hay un guiño en el filme; a ver si sois capaces de descubrirlo) y colega de aventuras de Charles Band y compañía (realizó alguna entrega de su saga de los muñecos). Todo ello garantiza la aparición de senos, diversión, muñecos que aparentan dar miedo y sobre todo, mucho amor por el cine de terror.
Podríamos afirmar que este titulo surgió tras el tremendo éxito internacional de Aliens, justo el año anterior, como pasó con miles de películas con bicho estrenadas tiempo después. Como en el famoso filme de James Cameron, DeCoteau ubica a sus personajes en un recinto claustrofóbico donde mora el ser, que les va dando caza, cual perdices. Aquí también se trata de militares, aunque estos han abandonado las filas, por lo que son unos totales antihéroes, y la criatura, como el Alien, despide una especie de líquido tóxico, que mata a sus víctimas al poco rato. Salvando las distancias, Creepozoides no para de emular a Aliens, pero con diálogos más absurdos y muchos menos personajes (solamente cinco, contra todo un batallón de marines en la peli de Cameron).
Los roles creados por DeCoteau no llevan a engaño, sabes quién va a sobrevivir y quién será el primero en palmar: están el empollón que sabe de Informática, el chulo con mala leche y gatillo fácil, la rubia calientabraguetas, la morena maja que sabe cocinar (y que en un determinado momento, sabe incluso de ordenadores y de química) y el héroe que intenta salvar a todos. Hagan sus apuestas sobre el orden de muertes.
La película no tarda en arrancar, principalmente por su escaso metraje, de sólo 71 minutos, contando los créditos finales. Al poco de comenzar, cuando los protagonistas encuentran una especie de laboratorio, donde refugiarse de la lluvia ácida y de la guerra, ya vemos una cabeza sin cuerpo y el primer personaje muere. El empollón que sabe de Informática, investigando en los ordenadores del lugar, descubre que allí se llevaban a cabo experimentos con aminoácidos, para no tener que recurrir nunca más a la comida; pero por un extraño suceso, la gente se empezó a violentar y se mataron unos a otros.
Tras una romántica ducha entre Linnea Quigley y el chulo del filme, todo va sobre ruedas: ratas gigantes, el monstruo cargándose a todo quisqui, persecuciones, disparos, cadáveres… Un no parar, que te hace gozar de lo lindo. Y atentos a la pelea final entre el último superviviente y la cosa, de la que sale un monstruo bebé. Increíble.
Vamos, una película muy disfrutable, muy de su época, que hoy día no se podría ni se sabría hacer.
By Mario.
6ª Participación para el concurso, y como no, de la mano de Mario! Como se nota que es un fanático de Killer Klowns!
Pesadilla Final - La Muerte de Freddy (dir: Rachel Talaly, 1991)
Título original: Freddy’s Dead: The Final Nightmare Año: 1991 Dirección y guión: Rachel Talalay Reparto: Robert Englund, Lisa Zane, Yaphet Kotto, Tom Arnold, Johnyy Depp
Recuerdo que cuando estrenaron esta película en el cine de mi pueblo, viendo el póster, donde aparecía un Freddy que extendía su mano hasta parecer traspasar el papel con su garra de cuchillas, me acojonaba hasta límites insospechados. Mi corazón quería ver la película con todas sus consecuencias, pero mi cabeza me decía que huyera, pues sólo el póster me iba a producir más pesadillas que a los habitantes de Springwood.
Además, el visionado del largometraje iba acompañado de unas gafas 3-D, lo que convertiría el pase en una horrible experiencia que podría marcar mi carácter para siempre, pues el amigo del jersey de rayas no tendría límites y podría caminar entre las butacas, entre los espectadores de la sala.
Yo sólo contaba seis tiernos añitos, pero en esa época ya comenzaba a estar interesado por el cine de terror y sus personajes, gracias a programas como Alucine de La 2, justo después del partido de Liga de los sábados. No conocía ninguna de las películas anteriores de la saga, pero mi mente ya sabía quién era ese tipo de las cuchillas y cómo se las gastaba. De todas maneras, mi madre me acabó llevando a ver la peli junto a unos amigos, a pesar de que intentó disuadirme (no penséis que mi madre es tan cruel y macabra), y yo no paraba de temblar e imaginarme cómo sería la película, minutos antes de su inicio. Pero me llené de valentía y me coloqué las gafas tridimensionales.
La pantalla se llenó de luz y Krueger empezó a hacer de las suyas. Y toda la sala estalló en mil carcajadas y en murmullos de ¿pero esto qué es? Recuerdo que, pese a mi juventud y a la impresión que me provocaba cada aparición del monstruo, pronto dejé de tener miedo y me comencé a aburrir bastante.
El filme cuenta la historia de un chaval amnésico, que cree ser el hijo de Freddy, pues no le asesina nunca en sus sueños (realmente idiota una de las primeras escenas, en la que el chico cae rodando por una ladera durante un minuto, sin parar), pero que en realidad está siendo manipulado por Fred para llevarle hasta su verdadera hija, que ayuda a un grupo de jóvenes con problemas.
Tras la penosa muerte del que parecía el protagonista, tras caer desde el cielo hasta una cama de pinchos, los chicos problemáticos viajan hasta Springwood, de donde no pueden escapar. Allí ya no quedan niños, pues todos fueron asesinados por Krueger, y sus padres se han vuelto locos, pensando que siguen ahí. Uno de esos padres es Tom Arnold, que nadie sabe muy bien qué pintaba por allí.
Cuando los chicos deciden pasar la noche en la vieja casa de Krueger, es cuando empieza lo interesante: un cúmulo de despropósitos y muertes que parecen sketches de Cruz y Raya. Por ejemplo, un adolescente que es introducido por Freddy en un videojuego, otro que fallece tras la explosión de su audífono, Johnny Depp en la tele en un anuncio contra la droga, la aparición de una mujer que introduce un bastoncillo para los oídos en la oreja de uno de ellos y lo saca por la otra…
Aquí Freddy se ha convertido en una parodia de sí mismo, algo que se percibía en anteriores entregas de Pesadilla en Elm Street, pero que aquí llega a resultar penoso y doloroso para las retinas del espectador. Nada provoca miedo y las secuencias que pretenden ser más surrealistas y oníricas, como al llegar al pueblo de Springwood, son aburridas y faltas de calidad. Parecen dirigidas por un David Lynch borracho y puesto de farlopa hasta las cejas. Las muertes, a pesar de ser originales, no te lo hacen pasar mal, como ocurría en otras películas del personaje. Y todo por culpa de la New Line Cinema, que quiso rizar el rizo con esta última entrega, y de su directora, que había participado en el departamento de producción de las anteriores pesadillas.
Por otro lado, se puede prescindir perfectamente de las gafas, ya que sólo hay dos o tres momentos en el filme, donde diversos objetos salen de la pantalla, y tampoco es que maravillen, ni mucho menos. Y el final es lo peor de lo peor, pues a Freddy se le concede una entidad demoníaca, tras un pacto hecho en el Infierno, siendo protegido por tres espermatozoides de fuego (si veis la película, me entenderéis), que posibilitan que vuelva a la vida siempre. Por ello, la protagonista ha de adentrarse en los sueños de Freddy, armada con ¡unas gafas 3D!, para acabar definitivamente con él y con la franquicia, que aquí llega a una degeneración extrema.
Sin duda, la peor película de Pesadilla en Elm Street, cuyas mejores bazas son su título y, como no, la interpretación de Robert Englund, siempre genial en su papel, aunque aquí parezca un Jim Carrey sin gracia. Pero como todos sabemos, fue seguida de más entregas y ahora esperamos el remake de la primera parte, que seguro superará a esta última pesadilla, inferior incluso a la nefasta segunda parte.
By Mario.
Aquí tenemos la 5ª participación en el concurso, de la mano del prolífico Mario. Gracias y suerte!