Dark Waters (2004)

Dark Waters (dir: Mariano Baino, 2004)

Dark Waters (dir: Mariano Baino, 2004)

Dark Waters, también conocida como “Dead Waters” (Dir: Mariano Baino, 1994). Elisabeth, una joven inglesa, después de la muerte de su padre, se dirige a una remota isla situada en algún lugar de Europa del Este, dónde se erige un convento medieval. Ella había nacido en dicha ínsula, pero, siendo todavía una niña,  su padre se la había llevado a Londres. No recuerda nada de dicho período de su vida, sin embargo, su interés actual reside en averiguar por qué su progenitor durante 20 años ha estado enviando dinero periódicamente a esta institución religiosa. En el convento la espera su amiga Theresa, la cual le anticipa por carta que el lugar carece de todas las comodidades de la vida moderna. A su llegada y, tras ser recibida por una ciega madre superiora, es informada que su amiga tuvo que partir días antes por motivos personales. No demasiado satisfecha con esa explicación, Elisabeth hace amistad rápidamente con Sarah, una joven novicia que parece ser la única monja que se le muestra cordial. La recién llegada pronto descubrirá que las religiosas de esa orden rinden culto a un demonio-dios acuático que tienen confinado en las laberínticas catacumbas del convento. Un amuleto con el rostro de la bestia es lo único que podría concederle la libertad, sin embargo el talismán está fragmentado en varias partes distribuidas por diversos lugares de la abadía. Para su horror, Elisabeth averiguará también, que su amiga Theresa ha sido asesinada por las monjas tras descubrir el secreto que ellas ocultaban. Aún a riesgo de perder su vida, Elisabeth, con la ayuda de Sarah intentará descubrir toda la verdad, y qué clase de conexión tiene ella para con ese lugar diabólico por el cual se siente fuertemente atraída. Para su asombro, lo que finalmente se le revele resultará ser su peor pesadilla…

Esta película, producción rusa/británica/italiana, tiene varios elementos que merece la pena destacar. En España es prácticamente desconocida,  ya que en su momento no encontró una distribuidora que la llevara a la pantalla grande. De ella se ha comentado que es un ejemplo excelente de “terror lovecraftiano”. Vayamos por partes. La película posee una estética brillante y cada plano te sumerge en una tétrica ambientación; la primera parte se rodó Ucrania, en las catacumbas encantadas de Odessa. La lluvia y la oscuridad son una constante en la película, y la utilización de los colores para plasmar las imágenes nos recuerdan a los grandes del género Mario Bava y Darío Argento. El argumento como habréis podido deducir parece extraído de un relato de Lovecraft; ese demonio-dios adorado por las monjas podría ser fácilmente uno de los Primigenios creados por el genio de Providence. La película es un claro exponente de  la admiración que siente Baino por dicho escritor.

Con todos estos ingredientes el film podía había sido algo bastante digno, sin embargo el resultado deja mucho que desear. La película se hace lenta y aburrida. La secuencia de las monjas desfilando con unas cruces flamígeras en lo alto se repite una y otra vez  sin ton ni son. La trama hace aguas por todas partes. Cuando Elisabeth está conversando con una anciana habitante de la isla, que le confiesa ser su abuela, y de repente, se abre la puerta de la cabaña apareciendo una monja que arroja una cruz en llamas al interior de la misma, prendiéndose fuego rápidamente por toda la estancia, Elisabeth, en vez de ayudar a su abuela a salir al exterior, pone pies en polvorosa sin mirar atrás???????
Los personajes que rodean a la protagonista y que, supuestamente, han de parecernos amenazadores nos parecen más bien ridículos. Cuando al principio de la película Elisabeth coge un autobús de línea, que la ha de  llevar al pueblo cercano a la isla, los ocupantes del transporte tienen más pinta de subnormales que de peligrosos, y lo mismo pasa con el enterrador, o con el okupa que reside en el barco que lleva a nuestra protagonista a la isla. El único personaje que da bastante mal rollo es la madre superiora, que además de ser invidente profiere extraños sonidos cuando habla. Se sabe que la actriz que interpretaba este papel no tenía ni idea de inglés, por lo que le aconsejaron que en vez de hablar emitiera esos curiosos susurros.

La interpretación tampoco es nada destacable. Louise Salter (Entrevista con el vampiro), en el papel de Elisabeth, trabaja correctamente al igual que el resto del reparto. En cuanto a gore se refiere, pues más bien poco, salvo la secuencia final donde a una monja le son arrancadas las tripas. La bestia no se nos muestra hasta el último momento, y sinceramente, creo hubiese sido mejor que no lo hubieran hecho porque es bastante cutre.

Resumiendo, Baino se ha preocupado en exceso en deleitarnos visualmente con cada secuencia de la película, su ópera prima y de momento la única, y ha descuidado todos lo demás detalles, sin embargo,  pienso que todo fan de Lovecraft pueda considerar el visionado de esta película bastante interesante.

Como nota final, comentaré que existe otra “Dark Waters”, pero esta es del año 2004 y la trama parece ser un plagio de “Deep Blue Sea”. El protagonista es el rey de las camas, Lorenzo Lamas.

Nueva reseña de Miscua! Más madera!

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