No miréis en el Sótano (1973)

No miréis en el Sótano (1973)

No miréis en el Sótano (1973)

No miréis en el sótano” (Dir: S. F. Brownrigg, 1973). El centro para enfermos mentales del doctor Stephens es un tanto especial, ya que las locuras u obsesiones de su reducido grupo de pacientes son, hasta cierto punto, permitidas en vez de intentar ser erradicadas. Veremos como una paciente obsesionada con la maternidad lleva constantemente un muñeco que acuna entre sus brazos, como otro que se cree en el ejército va con uniforme militar presto a entrar en cualquier momento en combate, o como un juez psicópata desahoga su ira cortando leña a hachazo limpio. Como era previsible, la tragedia estalla pronto, y en un descuido del doctor el citado juez, en un súbito ataque de ira, le dejará herido de gravedad. Afortunadamente, la doctora Masters tomará el control de la situación, siguiendo los mismos métodos de su predecesor para beneplácito de los enfermos. Al poco, la joven Charlotte llega al centro para trabajar como enfermera, siendo recibida de una manera bastante reacia por la doctora, ya que ella no tenía constancia que el doctor Stephens la hubiese contratado. Tras un tira y afloja, la joven convence a Masters, no sin que ésta antes le advierta de que el tratamiento a seguir para con los internos no es el tradicional en estos centros, y que allí los pacientes son tratados como uno más de la familia. Charlotte acepta las condiciones laborales y empieza su trabajo con mucho fervor, intentando ganarse la simpatía de los enfermos. Sin embargo, la terapia a seguir con ellos no acaba de convencerla del todo. La libertad con la cual los internos deambulan por todo el centro y a todas horas, ya que ninguna de las habitaciones del centro tiene cerradura en sus puertas, no parece presagiar nada bueno. Cuando la primera sangre es derramada, la violencia se desatará en un frenesí de locura que intentará arrastrar a Charlotte con ella, y en la cual la joven enfermera descubrirá que no todo es lo que parece ser.

No miréis en el sótano” es una película bastante mediocre tirando más bien a malilla, no os voy a engañar. La verdad es que tengo una cierta debilidad por las películas que tienen como título una advertencia: “No vayas cerca del parque” (1981), “No abras la puerta” (1974), “No vayas al bosque sola” (1982), “No abrir hasta Navidad” (1984), etc; aunque la mayor parte de ellas sean bastante infumables. La película que nos ocupa es un ejemplo de ello, una sucesión de disparates que más que aterrorizar al espectador lo que hace es aburrirlo. El que un doctor ponga en manos de un psicópata, un hacha es bastante ridículo, pero lo absurdo llega a límites insospechados cuando en una secuencia Charlotte abre la puerta del armario de su habitación  y de su interior surge una interna con un cuchillo que la intenta agredir, y más tarde, es amenazada en su propio lecho por el maníaco del hacha, que promete acabar con ella en un futuro cercano. Una persona sensata lo que haría en semejante situación sería  poner pies en polvorosa y decirle a la doctora Masters que se metiera el trabajo allá donde le cupiera. Sin embargo Charlotte, lejos de comentar el incidente a su superiora (y digo incidente en singular  porque el episodio del armario también acaece delante de ella), se comporta como si no hubiese pasado nada.

Don't look in the basement

Don't look in the basement

Gran parte del metraje del slasher se limita a mostrarnos a los internos haciendo sus locuras, las cuales, a decir verdad, carecen de interés salvo, quizás, la de la paciente ninfómana que nos ofrece los momentos más divertidos de la película intentando cepillarse a todo macho viviente que se le ponga a su alcance. Cuando empiezan las primeras muertes, la película empieza a tomar un cierto interés que no decrece hasta el final, y el guión da un giro sorpresa que, sin ser una maravilla, es correcto y explica parte de las incoherencias argumentales.

Las secuencias gore son más bien escasas, acentuándose en los últimos minutos de la película. La secuencia final en donde los locos se ensañan en una orgía sangrienta con el cuerpo de… (No quiero estropearos el final); fue censurada en algunos países. Las actuaciones de los protagonistas son correctas sin más, destacando la de la Rosie Holotik como Charlotte y la de Annabelle Weenick como doctora Masters.

S.F. Brownrigg el director de esta película, es considerado un director de culto especializado en películas de bajo presupuesto (no hace falta que lo juren), y que dio en los años 70 títulos como “No abras la puerta” (mencionado anteriormente) y “Keep my grave open” (1980), siendo “No miréis en el sótano” su película más famosa. Tiemblo al pensar como serán las otras!!

Inexplicablemente, para el próximo año se prepara un remake de esta película. Dicho remake no tendrá que esforzarse mucho para superar al original. Un ejemplo de esto lo hemos visto en el remake de “The crazies“, cuya reseña en este blog ha hecho Fiverjofre, que, sin ser una maravilla, es mucho mejor que el bodrio que en su momento dirigió Romero.

By Miscua!

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