Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos (2009)

Sense & Sensibility & Sea Monsters

Sense & Sensibility & Sea Monsters

“Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos”, escrito por Jane Austen y Ben H. Winters, y editado en nuestro país por Umbriel, nos traslada a Inglaterra de la época de la Regencia, período comprendido entre la época Georgina y la Victoriana. Henry Dashwood vive plácidamente con su mujer y sus hijas Elinor, Marianne y Margaret en Norland Park, en la casa del anciano tío de Henry, quién los había acogido por ser su única familia. Sin embargo, tras morir éste, la lectura del testamento deja desconcertados a todos, ya que la propiedad íntegra pasa a manos de John, hijo también de Henry pero fruto de un matrimonio anterior, heredando sus hermanastras una ínfima cantidad de dinero. Henry queda momentáneamente preocupado por la situación precaria de sus hijas, pero poco después parte a surcar las aguas costeras de Inglaterra para corroborar su Teoría de la Alteración. Nadie conocía el origen de la Alteración, pero si sus consecuencias. Todas las criaturas de los océanos, incluso las más inofensivas, se habían vuelto en depredadores sedientos de sangre. Extrañas mutaciones y criaturas que solo existían en los mitos y leyendas, como serpientes de mar, tritones, brujas marinas, etc. habían hecho acto de presencia. Poco tiempo después de su partida, la marea arrastra el cuerpo del Henry a la playa, víctima de un ataque de un feroz pez martillo. Éste, con su último aliento de vida, y delante de su mujer e hijos garabatea un mensaje en la arena claramente dirigido a su hijo John, le ruega cuide por el bienestar económico de su madrastra y de sus hermanastras.

Después de los funerales, John se instala con su mujer, y su hijo en la casa. La esposa de John, Fanny, mezquina y egoísta, no solo trata a su suegra y cuñadas con desprecio, sino que también acaba disuadiendo a su marido de que las ayude económicamente. Ante tal tensa situación, la señora Dashwood, tras recibir una oferta de vivir en una casucha llamada Barton Cottage situada en un remoto lugar llamado la isla Pestilente, decide abandonar Norland Park con sus tres hijas. Elinor, la hija mayor, recibe la noticia con cierto pesar, ya que se sentía atraída por el hermano de Fanny, Edward Ferrars, quien pasaba buena parte del tiempo con ellos. Edward, al contrario de su hermana, tenía un carácter afable, y aunque no era atractivo, su inteligencia y educación habían hecho mella en Elinor.

Sentido & Sensibilidad & Monstruos Marinos

Sentido & Sensibilidad & Monstruos Marinos

Tras una travesía no exenta de peligros, llegan a la isla Pestilente para descubrir que Barton Cottage era una casa pequeña y compacta que se alzaba sobre una colina a cuarenta pies del mar, rodeada por unas marismas que descendían hacia la playa. Un tanto desanimadas y prestas a empezar a organizar sus cosas, son interrumpidas por su casero sir John Middleton, quién les da la bienvenida. Sir John, un hombre que se había pasado toda su vida explorando paisajes exóticos, y todo un experto en el tema de los monstruos marinos. Vivía junto a su mujer en la isla Viento Contrario, muy cercana a la isla Pestilente. Pronto conocen a lady Middleton, quién les cautiva por su belleza y elegancia exótica, pero no por su carácter, puesto que en todo momento se muestra fría y reservada. Dicha actitud era debida a que Sir John junto a sus hombres, tiempo atrás, habían arrasado la aldea de dónde era oriunda lady Middleton y, tras matar a todos los hombres, se la habían llevado junto a todas las mujeres que habían capturado con sus redes.

En su primera visita de cortesía a la casa de su casero, nuestras protagonistas conocen a la madre de lady Middleton, que había sido raptada al mismo tiempo que su hija, una mujer muy alegre y simpática pero un tanto cotilla que se hacía llamar señora Jennings, ya que su verdadero nombre era impronunciable. También traban conocimiento con el coronel Brandon, amigo de sir John, quién padecía una cruel enfermedad. Unos largos y viscosos tentáculos brotaban grotescamente de su rostro (véase la portada del libro). Al margen de dichos apéndices, era un hombre silencioso y de unos modales extremadamente caballerosos. La intensa atención que dedica el coronel a Marianne, la hija mediana, parece indicar que se siente fuertemente atraído por ella, pero tristemente el sentimiento no es recíproco ya que Marianne difícilmente puede ocultar la repugnancia que le causa el rostro del coronel.

Margaret, la hija pequeña, que pasa largas horas explorando la isla Pestilente, empieza a mostrar un carácter alterado y decide confesar a su madre y a sus hermanas que en la isla pasan cosas extrañas, gruesas espirales de vapor surgen de la colina que se alza en el centro de la isla, y de vez en cuando se escuchan raros cánticos en un lenguaje arcano. Tanto la señora Dashwood como Elinor y Marianne atribuyen las palabras de Margaret a las fantasías de una mente adolescente y no le hacen el menor caso. En una de las excursiones por la isla, Marianne cae accidentalmente en un arroyo y es atacada por un gigantesco pulpo. Solo la providencial intervención de un caballero con un traje de buzo la salva de morir. Tal caballero se presenta como Willoughby, de profesión cazador de tesoros. Su atractivo físico y su actitud varonil cautivan perdidamente a Marianne, que sólo tendrá ojos para él a partir de ese momento. Elinor, consciente de que el coronel Brandon siente algo por su hermana, se entristece por los desplantes que ésta le hace cada vez que se ven e intenta excusarla como puede. Tampoco está muy convencida con la intensa relación que mantiene Marianne con Willoughby, a pesar de que este parece corresponderla de la misma manera. La actitud con que el cazatesoros se refiere a su rival, llamándole Viejo Cara de Pez no dice mucho a su favor.

Elinor empieza a padecer unas extrañas visiones, que la dejan momentáneamente semiinconsciente, donde se le aparece una estrella de cinco puntas. Sin entender el significado de dicha visión, Elinor se muestra reservada y no se lo comenta a nadie. Poco tiempo después, el coronel Brandon es requerido a la Estación Submarina Beta y más tarde también lo es Willoughby, lo que provoca que Marianne se hunda en un constante estado de melancolía de la cual no parece querer recuperarse. En tal situación, un inesperado visitante se presenta en la isla Pestilente, Edward Ferrars. Su presencia alegra a Elinor la cual no había dejado de pensar en él desde su partida de Norland Park, pero pronto su alegría se transforma en temor cuando la actitud de él con respecto a ella se manifiesta distante. Tras su marcha, Elinor cae en un profundo abatimiento, pero al contrario que su hermana, no lo hace visible y sigue con su vida cotidiana.

Por Jane Austen y Ben H. Winters

Por Jane Austen y Ben H. Winters

Dias después, Sir John les anuncia la llegada de futuras huéspedes a la isla Viento Contrario, las señoritas Steele: Anne y Lucy. Marianne manifiesta pronto su rechazo hacia ambas hermanas ya que las considera vulgares e impertinentes, pero Elinor traba amistad con Lucy, la menor. Un día, cuando ambas están remando a bordo de un kayak de regreso a Barton Cottage desde la isla Viento Contrario, son atacadas por una bestia marina de la cual se salvan por los pelos. Cuando llegan a la playa exhaustas tras la batalla, Lucy hace una confesión que deja a Elinor profundamente conmocionada. Edward Ferrars y ella llevan comprometidos en secreto hace ya cuatro años. Tal revelación indigna profundamente a Elinor, que considera que Edward había jugado con sus sentimientos por habérselo ocultado, sin embargo no dice nada a Lucy. Pero las sorpresas no acaban ahí; cuando se quitan sus empapados vestidos, Elinor descubre en la espalda de Lucy la estrella de cinco puntas tatuada con tinta escarlata protagonista de sus mortificantes visiones. ¿Qué significaba todo aquello?

Cuando la señora Jennings decide volver a su residencia oficial en la Estación Submarina Beta, invita a Elinor y a Marianne a que les acompañe. La primera acepta a regañadientes, y la segunda lo hace encantada pensando que allí se encontrará con su amado Willoughby. La Estación Submarina Beta era una prodigiosa ciudad construida en el fondo del océano protegida por una inmensa cúpula de cristal reforzado. La vida en la Estación es pura diversión y entretenimiento, espectáculos con criaturas marinas amaestradas como principales protagonistas, visitas de cortesía a familiares y amigos para hacerles partícipes de los últimos cotilleos del momento, etc. Sin embargo hay también un equipo de científicos gubernamentales que se esfuerzan por combatir a las bestias acuáticas creando nuevas armas, adiestrando a determinadas especies, y experimentado con seres humanos para hacerlos más aptos al hábitat marino. El propio John Dashwood, hermanastro de nuestras protagonistas, que empieza a pasar penurias económicas por lapidar su fortuna, es un ejemplo de ello. Como era de esperar, Marianne finalmente se encuentra con Willoughby, pero sin embargo la relación toma un giro inesperado que hunde en la mayor depresión a la joven. Inmersas en sus propias cavilaciones ni Elinor ni Marianne se han dado cuenta de que algo extraño está pasando más allá de la Estación. Desde hace días, peces espada de todos los tamaños habían empezado a golpear el cristal de su cúpula con sus puntiagudos picos y con una insistencia inquietante. Ahora, el número de los peces se habían multiplicado y toda la Estación era objeto del ataque. Pequeñas fisuras habían empezado a generarse en el cristal….

Por otra parte, en la Isla Pestilente otra pesadilla parecía tomar forma. Margaret, la hermana pequeña de Elinor y Marianne, se había ausentado varios días de su casa sin dar señales de vida. El día que la señora Dashwood tropieza súbitamente con ella, la joven se le muestra agresiva, su hermosa cabellera totalmente rapada, y los dientes anómalamente afilados. Profiere unas extrañas palabras en una lengua antigua que parecen un tipo de invocación .¿Qué está sucediendo en la Isla Pestilente ?

Después de que la editorial estadounidense Quirk publicara “Orgullo y Prejuicio y Zombies” y del éxito obtenido, recordemos que ya se está rodando la película, no era de extrañar que otra obra de Jane Austen fuera objeto del siguiente pastiche. Ben H Winters ha reproducido en casi su totalidad la obra original y la ha aderezado con ataques de monstruos marinos. En ningún momento considero que “Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos” profane a ese clásico de la literatura inglesa, ya que el libro se muestra respetuoso con el original. Esa crítica a una sociedad en donde la mujer sólo podía aspirar a buscar a un marido rico y a llevar una vida ociosa llena de fiestas y de visitas de cortesía también va implícita en el libro que nos ocupa, así como el análisis de unas reacciones: el sentido, Elinor, siempre juiciosa, y la sensibilidad, Marianne, siempre actuando según los dictados del corazón. “Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos” no es libro propiamente de terror, sino más bien es una novela romántica con bestias marinas de transfondo y de lectura totalmente recomendable. No quisiera acabar esta crítica sin destacar toda la fauna de monstruos marinos que pululan por las páginas de este libro: serpientes marinas, langostas gigantes, pulpos abismales, tritones, y un avatar en la parte final que parece surgido del infame Necronomicón.

By Miscua, nuestro colaborador habitual.

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