Androide Karenina (2011)

Androide Karenina”, escrito por Lev Tolstoi y por Ben H. Winters, y publicado en nuestro país por la editorial Umbriel, nos traslada a una Rusia decimonónica donde el descubrimiento de un nuevo metal denominado groznio impulsa a una sociedad a unas cotas de una extraordinaria tecnología. En dicha sociedad, los humanos conviven en armonía con todo tipo de robots cuyo fin principal es servir a sus amos. Sus funciones van desde los trabajos más pesados, extracción del preciado metal en los túneles de las claustrofóbicas minas, hasta los más satisfactorios, ser confidentes y protectores de sus respectivos dueños. Los más preciados y sofisticados, los conocidos como los de Categoría III, tienen formas diversas afines a la personalidad de sus dueños. Pero no todo iba a ser armonía en esta sociedad utópica, ya que un grupo de desalmados científicos del llamado Sindicato de Científicos Preocupados, frustrados por la lentitud con que avanzaba el progreso científico, habían fundado el SinCienPados, cuya finalidad era debilitar al Ministerio con frecuentes atentados terroristas que bañaban de sangre la ciudad.

La historia comienza cuando Alexándrovna Oblonskaia (Dolly) descubre que su marido Arkadich Oblonski (Stiva) ha mantenido una relación sentimental con la mécanicienne de la casa (encargada del mantenimiento de los robots de Categoría I y II). Ante tal afrenta, Dolly comunica a Stiva sus propósitos de abandonarlo y éste se hunde en un profundo pesar. Su trabajo en la Torre de Moscú como vicepresidente adjunto de la Fabricación y Distribución de Robots Categoría I no le servirá como válvula de escape a sus problemas. Sumido en sus pensamientos, recibe la visita inesperada de su amigo Levin. Aunque de caracteres muy dispares, la amistad de ambos se había consolidado cuando a los 16 años Levin había salvado la vida de Stiva en un atentado del SinCienPados. Levin, poseedor de una mina de groznio y hombre de campo, con frecuencia se encontraba incómodo visitando una ciudad como Moscú, y Stiva, consciente de ello era sabedor del verdadero motivo de su visita, estaba perdidamente enamorado de su cuñada Kitty. Ésta, a pesar de que Levin no era del todo de su desagrado, bebía los vientos por Vronsky, rico, apuesto, de familia aristocrática y héroe de guerra. La familia de Kitty veía con mejores ojos una posible unión con dicho militar antes que con el minero. Lamentable, Levin, declara más adelante su amor a la joven y es cortésmente rechazado. El pobre enamorado abandona la ciudad abatido y humillado.

Días después Stiva coincide con Vronsky en la estación de trenes, éste para recibir a su madre y aquél para recibir a su hermana Ana Karenina. Stiva confiaba en que su hermana intercedería por él ante su mujer Dolly, que todavía seguía molesta por su affair con la mecanicienne, por lo que había solicitado su ayuda en una carta previa. Cuando Vronsky y Ana Karenina se ven por primera vez surge una fuerte atracción mutua que la hermana de Stiva trata de refrenar, ya que está casada con Alexándrovich Karenin, alto funcionario del Ministerio en San Petersburgo, y con un hijo común, Serguéi. Sin embargo, será en el baile de presentación del Categoría III de Kitty donde Ana coincidirá con Vronsky y bailará con el sintiéndose la mujer más dichosa del mundo. Más tarde, temiendo que los sentimientos hacia el militar vayan a más, decide volver con su familia a San Petersburgo, pero no se librará tan fácilmente de su admirador, ya que éste cogerá el mismo tren que ella y le expondrá abiertamente sus sentimientos. Ana, por su parte, parece ignorar tales palabras y va al encuentro de su marido. Vronsky, insistente, decide quedarse en San Petersburgo y será en las fiestas de alta sociedad donde coincidirá con su amada y donde el amor que se está fraguando entre ambos se hará patente hasta tal punto que empezarán los rumores de tal vergonzoso comportamiento entre la clase alta petersburguesa .

Karenin, el marido de Ana, había perfeccionado el arte de la ingeniería robótica creando un robot de Categoría III denominado el Rostro. Era una placa de metal que cubría la parte derecha frontal de su cráneo con el que se comunicaba directamente con las sinapsis de su cerebro. Si bien al principio el Rostro era utilizado por Karenin para analizar sus problemas cotidianos, el robot de Categoría III había evolucionado hasta tal punto que influía directamente en las decisiones tomadas por su propietario. El Rostro le había puesto al corriente días atrás de la actitud bochornosa de su mujer Ana con respecto a Vronsky y debido a ello Karenin decide darle un toque de atención a su cónyuge. Sin embargo ésta hace caso omiso. Será en el torneo anual de gladiadores llamado la Matanza Selectiva, en el cual los militares que aspiran a un ascenso en su regimiento deben batirse en una gran arena en una pelea sin cuartel enfundados en su propia armadura hecha a medida llamada Exterior, cuando al ver a Vronsky derribado en combate, Ana, temerosa por la vida de su amado, pierde la compostura delante de Karenin y de otros muchos espectadores

Kitty, consciente de que Vronsky se había enamorado de otra mujer, sufre un fuerte desengaño amoroso y cae enferma. Su familia, los Shcherbatski, preocupada llama al doctor y este les recomienda un cambio de aires. Al cabo de unas semanas por mediación de un Cañón Balístico Trans-Orbital son lanzados al espacio en una majestuosa nave espacial. Es allí donde Kitty conoce a Madame Stahl, perteneciente a la alta sociedad y devota creyente de la religión llamada Xenoteología. Dicha creencia reverenciaba a unos misteriosos seres de luz llamados los Ilustres Visitantes, los cuales habrían de presentarse en un futuro más o menos cercano para redimir a la humanidad. Sin embargo, el Ministerio no veía con buenos ojos a los que aguardaban la llegada de estos seres con fervor, ya que los consideraban conspiradores de un enemigo potencial, y cuando Madame Stahl es denunciada por hereje y traidora es condenada a morir en el vacío del espacio flotando en la negra eternidad. Este suceso conmociona profundamente a Kitty que cuando vuelve a Rusia es otra persona diferente, no tan alegre y despreocupada pero sí más serena que antes. Levin, por su parte, tras ser informado en una visita por parte de Stiva de la situación actual de su cuñada Kitty piensa en la posibilidad de volver a cortejarla, ya que aunque ha intentado olvidarla sigue profundamente enamorado de ella.

A partir de este momento, los hechos parecen precipitarse. A la vuelta de la Matanza Selectiva, Karenin pide explicaciones a Ana por su comportamiento y ésta le revela sus verdaderos sentimientos hacia Vronsky, lo que provocará una serie de discusiones y escenas tensas que derivarán en que Ana abandone a su marido e hijo y se vaya a vivir con su apuesto militar. El posterior nacimiento de una hija común no parecerá hacer a Ana totalmente feliz ya que los remordimientos por haber abandonado a su hijo, sumado al rechazo de una sociedad hipócrita por la osadía de los dos amantes en mostrarse en público, la hundirá en un estado de ansiedad que se agravará cuando su robot de Categoría III, Androide Karenina, le revele una información que la conducirá a tomar una drástica decisión…

Kitty finalmente accede al cortejo de Levin y acaba enamorándose de él. Tras la celebración de la boda, el matrimonio va a visitar al hermano de Levin, Nikolái, víctima de una enfermedad que desconcierta a los doctores. Aunque la relación entre los dos hermanos había sido un tanto distante puesto que Nikolái había llevado una vida excesivamente libertina, Levin no duda en estar junto a su hermano en los últimos momentos de su vida. Cuando el origen de la enfermedad se manifieste en su plenitud el joven matrimonio quedará aterrorizado…

Nubes oscuras se ciernen sobre el horizonte

Un científico del infame SinCienPados abordará a Levin revelándole los verdaderos artífices de los atentados sangrientos que sacuden a la ciudad…

Karenin, ya casi totalmente bajo el dominio de El Rostro, promulga una ley que manda retirar a todos los robots existentes anunciando que el nuevo Categoría IV será el robot definitivo. Ciertamente la fuerza de combate de dichos robots es imbatible, pero ¿qué intenciones oculta Karenin? …

Finalmente, los Ilustres Visitantes hacen acto de presencia, y sus fines no son precisamente pacíficos…

Ben H. Winters ya había reescrito otro clásico de la literatura universal “Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos” (cuya reseña encontraréis también en este blog) con bastante acierto. Personalmente, creo que en “Androide Karenina” se ha superado a sí mismo. Ha sabido dotar a la novela cumbre del realismo de una estética steampunk cuya temática atrapa al lector desde el principio. Si bien es cierto que en su recta final su buen quehacer está a punto de naufragar con giro un argumental demasiado tópico, muy en plan Terminator, finalmente supera ese bache y acaba la historia dignamente. “Androide Karenina” es una novela en donde los personajes son desnudados anímicamente con precisión, con la finalidad de hacernos partícipes de sus pensamientos y sentimientos, para en definitiva hacerlos más humanos. Todo ello envuelto con la fértil imaginación de B. H. Winters en donde una Rusia del siglo XIX se da la mano con robots y aliens entre intrigas palaciegas.

By Miscua!

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