The other side of sleep (2011)

The other side of sleep posterOtra de las pajas mentales vistas en Sitges, y ya llevamos unas cuantas: The Mortician, Trash Humpers… Y ahora le toca el turno a este drama rural irlandés! Digo drama porque por mucho que nos quieran vender la moto del thriller psicológico o fantástico, no cuela!

The other side of sleep es la opera prima de Rebecca Daly que también se encarga de la historia junto con Glenn Montgomery; aunque la película está basada en 2 hechos reales que la joven realizadora vivió de cerca: la desaparición de una chica en el pueblo de Daly cuando esta era una adolescente y el circo mediático que se formó tras el hallazgo del cuerpo de otra chica en el maletero de un coche en Irlanda.

La trama nos presenta a la joven aburrida e inexpresiva, Arlene Kelly (Antonia Campbell-Hughes) y sus problemas de sonambulismo. Estos problemas del sueño tienen su origen en el brutal asesinato de su madre, siendo Arlene casi un bebé.

Pero un suceso más actual, vuelven a revivir su doloroso pasado, una mañana despierta en el bosque cerca de su pueblo junto al cadáver de una chica. El hallazgo del cuerpo de la joven consterna a todo el pueblo, la policía abre una investigación y como principal sospechoso figura el chico con que salía la víctima, Killen (Sam Keeley).

Incomprensiblemente Arlene, empieza a tener contacto con la familia de la difunta, sobre todo, de la hermana pequeña de la chica e incluso, con Killen. Es como si Arlene, quisiera vivir casi en primera persona, el dolor que debería haber sentido cuando su madre falleció.

La noctámbula ArleneA partir de entonces, Arlene distorsionará la realidad y se irá encerrando en un círculo vicioso entre sus problemas de sonambulismo y el caso de la joven asesinada.

Este extraño drama o thriller (si os gusta más etiquetarlo de esta manera) nos presenta una historia o mejor dicho, nos intenta explicar 2 tramas: la del asesinato de la joven y el de la madre de Arlene, pero no aclara nada. Deja la historia completamente en el aire, no sabemos muy bien, por si el espectador tiene que sacar sus propias conclusiones o porque los responsables de la misma, no daban más de sí.

No entiendo muy bien porque se ha programado esta película en Sitges, y estoy convencido que se debe más a compromisos e intereses comerciales que a verdaderos motivos cinéfilos o de acorde con la programación del festival.

Tras su visionado, te quedas con una cara de gilipollas de tres pares, ya que la directora no se decanta por ninguna vertiente en particular: ni por la sangre, ni por la investigación del asesinato, ni por el trágico pasado de la prota ni por lo fantástico ni por lo psicológico. Me quedo igual que la propia protagonista de la historia: con cara rara e indiferente (un pez sin jugo)!

Espero que los irlandeses continúen haciendo lo mejor que saben hacer: cerveza, más cerveza y pelirrojas!

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Vampire (2011)

Vampire posterEsta es la primera incursión americana del polifacético realizador japonés, Shunji Iwai (anteriormente premiado en Sitges con All About Lilly Chou-ChouRiri Shushu no subete en 2001).

En esta ocasión, Vampire se convierte en una apuesta totalmente personal del Sr. Iwai pese a ser un film para el mercado Hollywoodiense. Este hecho lo vemos claramente reflejado en el apartado técnico del film, ya que Shunji Iwai se encarga de: guión, realización, producción, montaje y música. Se puede participar en más cosas ¿?

Vampire es una (incorrecta) versión contemporánea y moderna del mundo vampírico. Alejados de los vampiros con colmillos y capa, esta película nos mostrará un visión diferente del vampirismo. Pero pese a ser una idea muy brillante y fresca, el film no acabará de funcionar.

Vampire se queda a medio camino entre el vampirismo y los asesinos en serie, es decir, Iwai toca ambas temáticas pero no ahonda lo suficiente en ellas, obteniendo un resultado muy descafeinado. Pese a intentar ser una película intimista y con un trato directo, todo queda en pinceladas o brochazos según se mire.

Vayamos al lío…

Un joven (28 años) profesor de Biología de un instituto, Simon (Kevin Zegers) tiene una doble vida. Cuida de su madre enferma de Alzheimer, Helga (Amanda Plummer, una de las actrices favoritas del cine indie) que vive atada a un arnés y unos globos que le impiden que se escape. Este extraño artilugio es invención de su hijo.

Transfusion de sangrePero Simon, oculta un macabro secreto, es un asesino en serie apodado: El Vampiro. Obtiene sus víctimas de una web llamada Sui Site (Suicide Site), un foro que aglutina a personas de tendencias suicidas. Bajo un sobrenombre o nick name, Simon se pone en contacto con  sus bellas y guapas víctimas, y las convence para que donen su sangre. Él actúa como maestro de ceremonias en el último aliento o suspiro de sus entregadas víctimas. La operación es muy sencilla pero efectiva: drenar la sangre de sus víctimas, extrayéndolo de una forma elegante e indolora. Este elixir (sangre) ejerce un efecto hipnotizador en nuestro vampiro, que no dudará ni un segundo en bebérselo, como una manera de unirse a ellas, de conservar parte de su vitalidad en su interior.

El perfil de sus víctimas siempre es el mismo: jóvenes bellas con tendencias suicidas, y que por una causa u otra, no quieren seguir viviendo. Así pasarán por sus manos: Jellyfish (Keisha Castle-Hughes), Kristin Kreuk o Rachael Leigh Cook. Pero una de sus víctimas: Ladybird (Adelaide Clemens) y el vínculo emocional que establezca con ella hará que cambie su visión o su manera de entender lo que hace.

¡Qué rica!

¡Qué rica!

Simon, un tipo inteligente, cautiva a sus víctimas hasta convencerlas para que participen en un experimento, a modo casi de donación voluntaria de su sangre. No olvidemos que la sangre sólo representa el 8% de nuestros fluidos corporales, y sólo con drenar 2/3 partes se obtiene la muerte. En este sentido, Simon es el instrumento eutanásico de sus víctimas, es decir, para él ejerce de manera correcta, ya que sus víctimas se entregan casi de forma voluntaria.

Para mí otro de los grandes errores del film, es mostrarnos una visión humana de un asesino en serie. No olvidemos que Simon mata personas por muchas tendencias suicidas o bolladas estén sus víctimas. No creo que se pueda humanizar un hecho así, aunque el que lo haga tenga cara de no haber roto nunca ningún plato y tenga problemas como cualquier otro.

Esta humanización del asesino (del “vampiro“) es totalmente ficticia e irreal: su intento de tener novia con Michaela (Jodi Balfour), intento de tener vida social, su papel de buen profesor y consejero con una de sus alumnas, Mina (Yû Aoi), que precisamente intenta suicidarse o el hecho que se enamore, le quitan toda credibilidad como asesino.

Chupa, chupa!

Chupa, chupa!

Un asesino en serie no puede presentarse como una persona con sentimientos y emociones; y a la siguiente escena, se está pelando a una tía! Tampoco estoy de acuerdo que siempre debamos representar al asesino de la misma manera: trauma infantil, inadaptado social, inestable emocionalmente y carente de toda empatía o sentimiento… Pero de ahí, a hacerlo como en Vampire es pasarse.

Si eso lo unimos al tema vampírico, obtenemos una visión confusa o desvirtuada del film. Para mí, para empezar el título es igualmente erróneo, pues Vampire no es una película de vampiros como siempre los hemos entendido. Otra cosa bien diferente, es que se utilice la sangre como fuente vital o portadora de energía o vida; pero ello, no hace falta unirlo al tema vampírico.

La sangre es un elemento que puede ser utilizado como elemento independiente, sin vincularlo a los seres con colmillos, así que para mi gusto, es todo un fallo!
Eso sí, Vampire está muy bien realizada y técnicamente, es correcta; pero la historia confunde y no está bien desarrollada. Esperemos que el siguiente film del Sr. Iwai no se titule Zombie y trate sobre el canibalismo… A buen entendedor, vampiros le sobran!

The Moth Diaries (2011)

The Moth Diaries posterHa tenido que pasar una década para que Mary Harron volviera a Sitges. Esa mujer que en el año 2000 dejó a todo el mundo con la boca abierta con American Psycho, ha regresado al festival pero con una propuesta muy distinta. American Psycho fue una película encumbrada al éxito (culto), tan sólo estrenarse y pese a ser una crítica social de América, contiene un espectáculo visual de sangre y violencia inauditos hasta entonces con una mujer tras las cámaras (realización).

Pero su vuelta a Sitges ha sido muy distinta, y tal y como la propia Mary Harron nos contaba en la presentación, The Moth Diaries que es un thriller con 3 momentos clave (entendemos que fuertes) y que está dedicada a sus hijas, y eso, quieras o no, se nota en el resultado final.

Tal y como hizo con American Psycho, la Sra. Harron ha adaptado la novela homónima escrita por Rachel Klein (2002), una revisión de esos cuentos de terror gótico. Se atreve con una de las temáticas más famosas de hoy en día, después de los zombies, claro está: los vampiros. Aunque The Moth Diaries es anterior a la primera entrega de la saga Crepúsculo, quieras o no, las comparaciones le serán del todo inevitables.

The Moth Diaries - actressesLa trama nos sitúa en el inicio de un nuevo curso escolar en Brangwyn, un internado de élite para señoritas. Allí, Rebecca (Sarah Bolger) y Lucie (Sarah Gadon) son super best friends forever (BFF), hasta tienen un colgante de la amistad y tó!

Pero la relación empezará a cambiar con la llegada de una nueva estudiante, la bella y misteriosa Ernessa (Lily Cole) que viene de Europa. Poco a poco, Ernessa captará la atención de Lucie apartándola de Rebecca. Aunque a primera vista, Rebecca tiene celos de Ernessa, su extraño comportamiento unido a macabros acontecimientos en el internado, harán sospechar a Rebecca que Ernessa es una vampira.

Además, esta hace aflorar oscuros y dolorosos fantasmas del pasado (reciente) de Rebecca, unido a un comportamiento ‘peculiar’ (nunca come con ellas, piel extremadamente blanca, su habitación desprende un extraño olor…); son indicios suficientes para que Rebecca tenga esta teoría. En cambio, el resto de compañeras piensan que Rebecca se ha obsesionado con la nueva estudiante.

Ernessa, la vampira.Rebecca tan sólo tendrá apoyo aunque ‘interesado’ del guapo profesor de literatura, Mr. Davies (Scott Speedman), único personaje masculino del film y que intentará aprovechar su ‘inocencia’…

Será capaz Rebecca de desvelar los oscuros y siniestros designios de Ernessa ¿? Le acabará arrebatando a Lucie ¿? Es realmente Ernessa un vampiro ¿?

Aunque The Moth Diaries sea una película excelente, bien dirigida, con buenas interpretaciones (sobre todo, la de guapa, Lily Cole), buenos efectos especiales, ‘original’ historia pese a tocar una de los mitos más sobados del cine de terror: el vampirismo… Pero a mí personalmente, no me ha aportado nada.

Evidentemente, como elementos vampíricos el film tiene que contener sangre, aunque no abunde mucho porque esta se intuye más que se visualiza, junto al deseo carnal (tensión sexual) que un vampiro suele despertar en sus objetivos.

No me siento público objetivo de este film, aunque no por ello voy a decir que es una mierda, porque no lo es, se nota que está hecha por toda una profesional: Mary Harron; pero si buscáis en The Moth Diaries, alguna analogía con American Psycho, la desilusión que sentiréis será monumental! Por fortuna, nosotros fuimos avisados.

Eso sí, seguro que a las hijas adolescente de Mrs. Harron les encanta… pero por desgracia, nosotros ya estamos un poco más creciditos (y no sólo a lo ancho, me refiero).

Cartel Promocional: The Moth Diaries

Terror en el Green (2002)

The Greenskeeper

The Greenskeeper

Tranquilos, no hablaremos de un nuevo episodio de cuernos de nuestro golfista más golfo, Tiger Woods!

La película de la que hoy hablaremos es un slasher en toda regla, fue el primer film visionado durante la pasada tarde Slasher y cumplió con su cometido a la perfección: comentarios burros y cafres a gogó! Pese que algunos ya la habían visto, no quisieron perdérselaen la segunda entrega de Terror en el Valhalla Rock Club, donde las risas y la sangre están siempre aseguradas!

Terror en el Green (The Greenskeeper, 2002) fue un direct to video/dvd como la copa de un pino, y es que para rodar este cutre slasher hicieron falta hasta 3 “directores”: Kevin Greene, Adam Johnson & Tripp Norton… Que a su vez son responsables de la historia y de la producción… no me extraña porque para encontrar financiación por esto… tiene que ser chungo de narices!

Terror en el Green nos cuenta el 25º aniversario de Allen Anderson (Allelon Ruggiero), un joven aspirante a escritor que trabaja como ayudante de jardinero en el Country Summersile Club (CSC). Por “novia” tiene a Mary Katherine (Allison Kulp), la típica guarrilla pija y farlopera que aspira a mucho más que estar con el looser de Allen.

Mary K, Mary J & Mary B

Mary K, Mary J & Mary B

Allen trabaja con Otis (Thomas Merdis), como jardineros cuidando del campo de golf en el Country Club de su padrastro y despreciable tío, John Anderson (Bruce Taylor) que se casó con su madre tras la accidentada muerte de su padre, George Anderson. Parece ser que murió quemado cuando estaba manipulando un cortacésped de gasolina.

Allen se conforma con poco sueña que algún día será escritor… Pero la realidad es bastante distinta: su madre alcohólica; su padrastro, un cretino y su novia una interesada.Aunque Allen por quien realmente está interesado es por Elena (Melissa Ponzio), una camarera latina que trabaja junto sus hermanas en el club de campo para poder traer de Méjico a sus padres.

Esa misma noche los súper amigos pijos de Mary Katherine quieren montarse una juerga en el CSC, estos son los típicos hijos de papá con nombres más que absurdos: Chet, Chip & Champ; y sus amigas, Mary Jane & Mary Beth, unas auténticas zorrillas. Pero necesitan de Allen pues al tener llaves, los podría colar en el club de campo. Mary Katherine convencerá al muy calzonazos de Allen para celebrar su fiesta de 25º cumpleaños en el club con sus amigos; pero realmente lo hace para así poder invitar a Elena, aunque Stu, el socorrista, también se ha fijado en ella y le propondrá darle mantequilla a su bollo!!!! (Palabras textuales)

El jardinero asesino!

El jardinero asesino!

Mientras tanto, Chas, el profesor de tenis, también hará uso de las instalaciones fuera de jornada laboral aprovechando para darle “clases avanzadas” a una alumna con su máquina lanza-pelotas, Solo Pro 3000!

Todos ellos hacen caso omiso de la leyenda que se va contando del club de golf, hace 15 años el viejo Reevers fue asesinado por el jardinero del Summersile Club. El Sr. Reevers era un viejo repugnante… peor aún, era un repugnante golfista! Jugando a golf, localizó la cabaña mohosa del jardinero y al entrar vio una bolsa chorreando de sangre, y al abrirla… Esta tenía una cabeza!!!!

Será cierta esta historia? Otis resultará ser el asesino?… Para ello tendréis que ver la película!

Pese a contar con una justificación del asesino por así decirlo, correcta, Terror en el Green tiene unos fallos garrafales tanto de historia como de guión para mear y no echar gota, y eso que son 3 personas encargadas de ello, incluso llegando a mezclar elementos en el film que nada tienen que ver con la trama.

Así, no entendemos qué tienen  que ver con la trama el grupito de amigos frikis de Allen, y que salen siempre como nosotros, viendo pelis en grupo (que no es lo mismo que practicar sexo en grupo!). Ni tampoco las 2 historias que rodean de misterio al club de golf, la muerte de Geroge Anderson con la del Sr. Reevers… aparentemente, no tienen ningún nexo de unión!

Los Fx’s no están del todo mal, aunque algunas muertes están muy mal ejecutadas y en vez de tirar de efectos cutres o visibles, tiran a saco de efecto óptico… que salta a la legua! Otro recurso “fácil” o tonto, fue la repetición de un mismo plano de la puta casita blanca del Country Summersile Club como unas 10 veces…

Pero si existe un verdadero motivo que tiene éxito en The Greenskeeper es El Lechero (The Milkman), la peli fetiche del citado grupo de frikis amigos de Allen. Una sub-peli que trata sobre un lechero que va repartiendo leche a explosivas rubias atadas! Brutal… fue un verdadero descojone! Incluso alguno presente en el Valhalla nos acabó pidiendo que pusiéramos esa en vez de esta!

En resumen… Terror en el Green es un slasher de serie J que ofrece todo lo que debe: muertes, rubias cargadas de pecho, diálogos más que absurdos, fallos en la historia, sexo y sangre… Hasta se atreven con un giro argumental y tó… Eso sí, imprescindible verla con los colegas dando rienda suelta a la lengua!

Tony (2009)

Tony (2009)

Tony (2009)

Hoy hablaremos de la película Tony, dirigida y escrita por Gerard Johnson, director primerizo en largo del que sólo tenemos constancia de un corto llamado Mug.

Tony y sus yonkis

La película, que de entrada nos la comparan a “Henry: Retrato de un asesino en serie”, cosa que ya nos asusta,  nos presenta a Tony, interpretado por Peter Ferdinando, un señor de unos 30 años que se siente inferior al resto del mundo, por lo que todos le pisotean, a parte de que sus pintas tampoco no le ayudan mucho.

Pues Tony es un asesino ocasional, cuándo tiene la oportunidad para matar lo hace, y si no la tiene ya se encarga de crear la situación ideal para conseguirlo, aunque tenga que ir a un bar “de ambiente”, eso si, los asesinatos en casita tranquilo que sino se estresaría pobrecito.

Empieza cargándose a un yonki que no sabe casi ni donde está y va subiendo de dificultad con cada víctima.

Tengo que reconocer que el papel de tío raro con toques psicópatas lo borda, pero eso no quita que hay pocas muertes, y aunque la cinta dura una hora escasa se acaba haciendo un poco lenta, a parte de que el argumento no tiene originalidad alguna y de que el ambiente oscuro y frío londinense no me va nada, a parte de que durante toda la película tienes ganas de gritar ME ABUUUUURROOOOO.

Rubber (2010)

Rubber (2010)

Rubber (2010)

Señoras y Señores, la película que vamos a reseñar hoy es un homenaje a la sin razón (“no reason”).

¿Por qué E.T. de Steven Spielberg es de color marrón?
Por ninguna razón (No reason).

¿Por qué en el Pianista de Roman Polanski nuestro protagonista estaba siempre escondido?
Por ninguna razón (No reason).

¿Por qué los personajes de La Matanza de Texas de Tobe Hooper no van al baño para lavarse las manos de sangre?
Por ninguna jodida razón (No fucking reason).

Con este comienzo, Rubber es imposible que nos defraude o como mínimo no dejará indiferente a nadie. Película francesa, dirigida y escrita por el Quentin Dupieux; más conocido por Mr. Oizo, es decir, compositor y productor de música electrónica, pero que también ha hecho sus incursiones en el mundo del celuloide:  Steak (2007) y Nonfilm (2001).

Pero qué le pasa a la industria cinematográfica de nuestro país vecino ¿? Están que se salen, se atreven con todo y pueden con todo! À l’Intérieur (2007), Frontière(s) (2007), Martyrs (2008), La Horde (2009)… Sres y sras, los franceses se están conviertiendo (mejor dicho ganando), ser uno de los referentes del cine de terror moderno. Cintas con una calidad rozando la perfección, unos FX’s brutales,… Quizás en este puto país, debamos empezar a mirar que se realiza más allá de los Pirineos y tomarlo como ejemplo, no ¿? No nosotros, sólo hacemos REC y morimos de éxito.

Robert, nuestro neumático protagonista.

Robert, nuestro neumático protagonista.

Este divertido tributo a las horror road movie americanas de los setenta, tiene como protagonista a un asesino insólito, un neumático. Robert es de goma, redondo, tiene muy mala leche, sin marca, con poderes psíquicos y capaz de enamorarse de una morenaza! Ah… y es negro!

Pero Rubber no sólo es una horror road movie más, va más allá y nos propondrá un ejercicio reflexivo que en el cine todo es capaz, siempre y cuando, sepamos tratarlo con profesionalidad y calidad. ¿Por qué no convertir a un simple neumático en nuestro protagonista?

Es capaz de innovar (en este trillado ya mundo del cine de terror), aportando frescura y originalidad. Una película hecha desde dentro del cine, es capaz de absorber al espectador y trasladarlo dentro de la trama de la película. El propio espectador vive el film desde dentro, pues se nos invita a unirnos, no sólo como simples espectadores más, si no como, actores secundarios.

Stephen Spinella es el sheriff

Stephen Spinella es el sheriff

Rubber traslada la acción al desierto californiano, donde asistimos al nacimiento de Robert (neumático) y sus primeras experiencias con el mundo real: escorpiones, botellas, conejos…  Con un poco de rodaje sobre sus marcas, Robert empieza una aventura a ningún lugar, sin motivo ni razón aparente. Pero en su camino, se cruza la morena y guapa, Sheila (Roxane Mesquida), de la que Robert se quedará prendada.
En su periplo, Robert se irá cruzando con otros actores como el sheriff (Stephen Spinella), sublime en su interpretación; y sus ayudantes, el popietario de un motel y su hijo Zach (Remy Thorne), y el hombre de la silla de ruedas (Wings Hauser), aportando grandes dosis de cinismo y sarcasmo, entre otros….

En las aventuras con Robert acabaremos descubriendo que no le gustan los policías, ni los hombres que queman neumáticos, es decir, a los de su misma especie.

Las muertes en Rubber son geniales, y son tratadas con unos FX’s de una calidad técnica brutal. Aunque Robert sólo sea capaz de matar de una manera, y oigan de qué manera! Creo que podrían haber metido más formas o técnicas de acabar con los humanos… es decir, un poco más de sadismo. Pero cuidado, que Rubber ofrece las dosis de sangre y gore que todos estábamos esperando, incluso sobre pasa nuestras expectativas!

Qué dolor de cabeza!

Qué dolor de cabeza!

En definitiva, antes de ver Rubber sólo nos podíamos encontrar ante dos posibilidades: una peli horrenda o una peli buena. En cambio, tras visionarla, Rubber nos encantó, nos cautivó… Es una peli genial… por ninguna razón en particular!

Bienvenidos a la revolución de los Neumáticos!

PD: Para los que no os hayáis dado cuenta, empezamos con el Festival de Sitges!!!

Pesadilla Final – La muerte de Freddy (1991)

Pesadilla Final - La Muerte de Freddy (dir: Rachel Talaly, 1991)

Pesadilla Final - La Muerte de Freddy (dir: Rachel Talaly, 1991)

Título original: Freddy’s Dead: The Final Nightmare
Año: 1991
Dirección y guión: Rachel Talalay
Reparto: Robert Englund, Lisa Zane, Yaphet Kotto, Tom Arnold, Johnyy Depp

Recuerdo que cuando estrenaron esta película en el cine de mi pueblo, viendo el póster, donde aparecía un Freddy que extendía su mano hasta parecer traspasar el papel con su garra de cuchillas, me acojonaba hasta límites insospechados. Mi corazón quería ver la película con todas sus consecuencias, pero mi cabeza me decía que huyera, pues sólo el póster me iba a producir más pesadillas que a los habitantes de Springwood.
Además, el visionado del largometraje iba acompañado de unas gafas 3-D, lo que convertiría el pase en una horrible experiencia que podría marcar mi carácter para siempre, pues el amigo del jersey de rayas no tendría límites y podría caminar entre las butacas, entre los espectadores de la sala.

Yo sólo contaba seis tiernos añitos, pero en esa época ya comenzaba a estar interesado por el cine de terror y sus personajes, gracias a programas como Alucine de La 2, justo después del partido de Liga de los sábados. No conocía ninguna de las películas anteriores de la saga, pero mi mente ya sabía quién era ese tipo de las cuchillas y cómo se las gastaba. De todas maneras, mi madre me acabó llevando a ver la peli junto a unos amigos, a pesar de que intentó disuadirme (no penséis que mi madre es tan cruel y macabra), y yo no paraba de temblar e imaginarme cómo sería la película, minutos antes de su inicio. Pero me llené de valentía y me coloqué las gafas tridimensionales.

La pantalla se llenó de luz y Krueger empezó a hacer de las suyas. Y toda la sala estalló en mil carcajadas y en murmullos de ¿pero esto qué es? Recuerdo que, pese a mi juventud y a la impresión que me provocaba cada aparición del monstruo, pronto dejé de tener miedo y me comencé a aburrir bastante.

El filme cuenta la historia de un chaval amnésico, que cree ser el hijo de Freddy, pues no le asesina nunca en sus sueños (realmente idiota una de las primeras escenas, en la que el chico cae rodando por una ladera durante un minuto, sin parar), pero que en realidad está siendo manipulado por Fred para llevarle hasta su verdadera hija, que ayuda a un grupo de jóvenes con problemas.

Tras la penosa muerte del que parecía el protagonista, tras caer desde el cielo hasta una cama de pinchos, los chicos problemáticos viajan hasta Springwood, de donde no pueden escapar. Allí ya no quedan niños, pues todos fueron asesinados por Krueger, y sus padres se han vuelto locos, pensando que siguen ahí. Uno de esos padres es Tom Arnold, que nadie sabe muy bien qué pintaba por allí.

Cuando los chicos deciden pasar la noche en la vieja casa de Krueger, es cuando empieza lo interesante: un cúmulo de despropósitos y muertes que parecen sketches de Cruz y Raya. Por ejemplo, un adolescente que es introducido por Freddy en un videojuego, otro que fallece tras la explosión de su audífono, Johnny Depp en la tele en un anuncio contra la droga, la aparición de una mujer que introduce un bastoncillo para los oídos en la oreja de uno de ellos y lo saca por la otra…

Aquí Freddy se ha convertido en una parodia de sí mismo, algo que se percibía en anteriores entregas de Pesadilla en Elm Street, pero que aquí llega a resultar penoso y doloroso para las retinas del espectador. Nada provoca miedo y las secuencias que pretenden ser más surrealistas y oníricas, como al llegar al pueblo de Springwood, son aburridas y faltas de calidad. Parecen dirigidas por un David Lynch borracho y puesto de farlopa hasta las cejas. Las muertes, a pesar de ser originales, no te lo hacen pasar mal, como ocurría en otras películas del personaje. Y todo por culpa de la New Line Cinema, que quiso rizar el rizo con esta última entrega, y de su directora, que había participado en el departamento de producción de las anteriores pesadillas.

Por otro lado, se puede prescindir perfectamente de las gafas, ya que sólo hay dos o tres momentos en el filme, donde diversos objetos salen de la pantalla, y tampoco es que maravillen, ni mucho menos. Y el final es lo peor de lo peor, pues a Freddy se le concede una entidad demoníaca, tras un pacto hecho en el Infierno, siendo protegido por tres espermatozoides de fuego (si veis la película, me entenderéis), que posibilitan que vuelva a la vida siempre. Por ello, la protagonista ha de adentrarse en los sueños de Freddy, armada con ¡unas gafas 3D!, para acabar definitivamente con él y con la franquicia, que aquí llega a una degeneración extrema.

Sin duda, la peor película de Pesadilla en Elm Street, cuyas mejores bazas son su título y, como no, la interpretación de Robert Englund, siempre genial en su papel, aunque aquí parezca un Jim Carrey sin gracia. Pero como todos sabemos, fue seguida de más entregas y ahora esperamos el remake de la primera parte, que seguro superará a esta última pesadilla, inferior incluso a la nefasta segunda parte.

By Mario.

Aquí tenemos la 5ª participación en el concurso, de la mano del prolífico Mario. Gracias y suerte!