Nekro Girl: Linnea Quigley ‘Trash’ – Naked Queen

Scream QueenLinnea Barbara Quigley es una de las Scream Queen’s de la década de los 80’s aunque yo prefiero denominarla: Naked Queen, por su facilidad para aparecer desnuda.

Nació en Davenport (Iowa) el 1958 y con 18 años se mudó con sus padres a Los Angeles donde empezó a trabajar como modelo gracias al apoyo de sus amigos. Su primera aparición como actriz fue en la película: Psycho from Texas (1975), evidentemente fue un pequeño papel. Tras esta primera toma de contacto, fue realizando reportajes en revistas para adultos y realizar pequeñas apariciones ‘desnuda’ en films de serie B: aparece en Fairy Tales (1978) y Despelote en el Campamento (Summer Camp, 1979).

Poco a poco, sus papeles se hicieron más largos y en 1981 aparece en las películas Don’t Go Near the Park y El Día de la Graduación (Graduation Day). Pero no fue hasta 1984 que Linnea consiguió cierta notoriedad, primero trabajando con Linda Blair en Calles Salvajes (Savage Streets) y luego en Noche de Paz, Noche de Muerte (Silent Night, Deadly Night).

Linnea de joven

Trabajando de modelo

Pero el film que la catapultó a la fama dentro de los fans del cine de terror fue nada más y nada menos que: El Regreso de los Muertos Vivientes (dir: Dan O´BannonThe Return of the Living Dead, 1985). Linnea Quigley interpreta a Trash una joven punk que nos alegra la vista con un increíble e irrepetible striptease encima de una tumba en un cementerio a ritmo de Tonight (We´ll Make Love Until We Die) del grupo SSQ. Una imagen de nuestra niñez y que en la mayoría de casos, se quedaría grabada en nuestra retina ya que la desinhibida Trash nos enseñó mucho más que su cuerpo.

Linnea 'Trash' Quigley

A partir de entonces, aparece en todo tipo de films de terror y eróticos: Creepozoids (1987), Night of the Demons (1988), o incluso en A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master (1988), saliendo del cuerpo de Freddy Krueger como víctima. En algunas pelis de serie B coincide con otras actrices del género tales como Brinke Stevens o Michelle Bauer y con el director Fred Olen Ray; como por ejemplo, en Hollywood Chainsaw Hookers (1988). Todas estos papeles fueron aumentando la popularidad de Linnea, convirtiéndola en toda una ‘scream queen‘ del género y es que incluso tiene en su haber el récord al grito más largo.

En lo personal, Linnea Quigley se casó en 1990 con Steve Johnson (técnico de efectos especiales) pero se separó al cabo de 2 años. Fue vocalista en el grupo punk, The Skirts e incluso se ha auto-producido algunos de sus films: Murder Weapon (1989) o The Girl I Want (1990). Tiene su propia línea de joyas y perfumes; y llegó a entrenarse para policía cuando protagonizaba Vice Academy (1989).

Linnea Quigley y sus encantosPero una de las verdaderas vocaciones de Linnea Quigley (al mismo nivel que los desnudos, para que me entendáis), adora a los animales. Miembro activa del PETA (People for the Ethical Treatment of Animals); defiende y colabora con varias organizaciones para la ayuda de mascotas abandonadas. Tiene algunas anécdotas al respecto, y es que ha llegado a incluso adoptar animales que se ha encontrado en el set del rodaje.

Para todos aquellos que conocemos, aunque sea mínimamente, la carrera de Linnea ‘Trash’ Quigley, sabemos que su nombre estará ligado al calificativo de ‘scream queen’. Fue uno de los máximos exponentes de la serie B de los años 80’s, contando en la actualidad con una filmografía de casi un centenar de intervenciones en este tipo de films. Pese a que la gran mayoría de sus interpretaciones eran papeles secundarios, supo transmitir a los (sus) fans la esencia de una GRAN década: tetas, felpudo, sangre y gritosmuchos gritos!

Trash - The Return of the Living DeadScream QueenLinnea Quigley - CougarQuizás penséis que Linnea era una chica ligera de cascos, y que sólo sabía despelotarse en pantalla para así poder salir en las películas. Quizás tengáis razón, en la mayoría de veces, aparecía desnuda o muy ligerita de ropa, pero como mínimo, no engañó a nadie. Mostró y se mostró tal y como es, una chica que disfrutaba haciendo lo que hacía, porque sabía que lo hacía en cuerpo y alma!

Creepozoides (1987)

Creepozoides (dir: David DeCoteau, 1987)

Creepozoides (dir: David DeCoteau, 1987)

Título original: Creepozoids
Año:
1987
Director: David DeCoteau
Guión: David DeCoteau y Buford Hauser
Reparto: Richard Hawkins, Kim McKamy, Linnea Quigley

Creepozoides es un clásico de la serie Z más videoclubera de los 80, por lo que merece que todos nos postremos ante el ordenador, antes de leer esta reseña. Y es que incluye todos los elementos que hacen de aquella década una época mágica, a pesar de la cutrez del filme, que nadie puede tomarse en serio, a no ser que la vieras el año de su estreno, siendo un niño.

Para empezar, el largometraje empieza con una científica, que simula estar experimentando, dentro de un laboratorio. Entonces comienza a oír unos extraños sonidos tras una puerta. La tipa pregunta tres veces si hay alguien ahí, hasta que se atreve a abrir la puerta y se encuentra con un pedazo bicho que le ataca (o eso suponemos). Después, aparecen unos títulos que nos explican que, debido a una guerra nuclear, el mundo ya no es lo que era, pues está repleto de catástrofe y de desertores del ejército, que vagan por las ciudades derruidas, huyendo de la lluvia ácida y de otros hombres mutados.

Y mientras conocemos a un grupo de dichos desertores, nuestros ojos comienzan a rezumar felicidad, pues gracias a los créditos, nos enteramos de que la gran Linnea Quigley se encuentra entre los protagonistas, y como no son muchos, pronto la hallamos. También aparece una tal Kim McKamy, un nombre que puede no decir nada, pero que se trata de un pseudónimo de Ashlyn Gere, mítica actriz porno, intérprete de títulos tan sugerentes como Sorority Sex Kittens o The Pink Pussycat. Nuestro cerebro se activa en esos momentos, y sabemos que al menos nos podremos deleitar con un desnudo, ¿y quién sabe si el pillín del director no nos ofrecerá un lésbico entre ambas actrices?

Es que esa es otra: el director y co-guionista del cotarro, no es otro que David DeCoteau, uno de los discípulos más aventajados de Roger Corman (hacia el que hay un guiño en el filme; a ver si sois capaces de descubrirlo) y colega de aventuras de Charles Band y compañía (realizó alguna entrega de su saga de los muñecos). Todo ello garantiza la aparición de senos, diversión, muñecos que aparentan dar miedo y sobre todo, mucho amor por el cine de terror.

Podríamos afirmar que este titulo surgió tras el tremendo éxito internacional de Aliens, justo el año anterior, como pasó con miles de películas con bicho estrenadas tiempo después. Como en el famoso filme de James Cameron, DeCoteau ubica a sus personajes en un recinto claustrofóbico donde mora el ser, que les va dando caza, cual perdices. Aquí también se trata de militares, aunque estos han abandonado las filas, por lo que son unos totales antihéroes, y la criatura, como el Alien, despide una especie de líquido tóxico, que mata a sus víctimas al poco rato. Salvando las distancias, Creepozoides no para de emular a Aliens, pero con diálogos más absurdos y muchos menos personajes (solamente cinco, contra todo un batallón de marines en la peli de Cameron).

Los roles creados por DeCoteau no llevan a engaño, sabes quién va a sobrevivir y quién será el primero en palmar: están el empollón que sabe de Informática, el chulo con mala leche y gatillo fácil, la rubia calientabraguetas, la morena maja que sabe cocinar (y que en un determinado momento, sabe incluso de ordenadores y de química) y el héroe que intenta salvar a todos. Hagan sus apuestas sobre el orden de muertes.

La película no tarda en arrancar, principalmente por su escaso metraje, de sólo 71 minutos, contando los créditos finales. Al poco de comenzar, cuando los protagonistas encuentran una especie de laboratorio, donde refugiarse de la lluvia ácida y de la guerra, ya vemos una cabeza sin cuerpo y el primer personaje muere. El empollón que sabe de Informática, investigando en los ordenadores del lugar, descubre que allí se llevaban a cabo experimentos con aminoácidos, para no tener que recurrir nunca más a la comida; pero por un extraño suceso, la gente se empezó a violentar y se mataron unos a otros.

Tras una romántica ducha entre Linnea Quigley y el chulo del filme, todo va sobre ruedas: ratas gigantes, el monstruo cargándose a todo quisqui, persecuciones, disparos, cadáveres… Un no parar, que te hace gozar de lo lindo. Y atentos a la pelea final entre el último superviviente y la cosa, de la que sale un monstruo bebé. Increíble.

Vamos, una película muy disfrutable, muy de su época, que hoy día no se podría ni se sabría hacer.

By Mario.

6ª Participación para el concurso, y como no, de la mano de Mario! Como se nota que es un fanático de Killer Klowns!