Premutos – El Angel Caído (1999)

Der gefallene Engel

Der gefallene Engel

Hace tiempo que quería escribir para el blog la reseña de Premutos ya que no son pelis que se dejan ver fácilmente, y que si no la visionamos bajo la óptica adecuada, podemos sacar un resultado nefasto… Y que es muy probable, que sea la opinión generalizada de la mayoría.

Antes de nada, debo advertiros que Premutos es una cinta que se enmarca dentro del ultragore alemán, es decir, dentro del género gore (y que hoy en día, erróneamente a todo se le llama gore), con sus producciones van más allá, llevando el gore a su extremo más violento, sádico y sangriento. Dentro de esta corriente nos encontramos realizadores alemanes, tan prestigiosos y aclamados como Timo Rose, Andreas Schnaas, Olaf Ittenbach, y el que está considerado el padre de todos ellos, Jörg Buttgereit.

A partir de esta premisa, y habiendo avisado a los incautos y neófitos, pasamos a la… chicha!

Premutos – El Angel Caído (Der gefallene Engel o Lord of the Living Dead, 1999) es en cuerpo y alma obra de Olaf Ittenbach que se encarga de la historia, realización, producción y FX’s, llevados a la máxima expresión.

El film empieza con una voz en off que nos irá contando el origen Premutos. A pesar de lo que la gente pueda pensar, ni Lucifer ni más tarde Jonás fueron los primeros ángeles caídos. El más viejo de su estirpe, fue Premutos, el primer ángel caído de la historia, erigido como el soberano de la vida y la muerte. Reencarnado regresará a la tierra para sembrar la enfermedad, el odio, la muerte y el pecado.

Premutos recién salido del cascarón...

Premutos recién salido del cascarón...

En esta misma intro, se nos ubica en la India 1023 AD, en una especie de batalla campal donde vemos el nacimiento de un ser con grandes poderes, sediento de muerte y sangre. A partir de esta escena, iremos saltando de épocas, a modo de flashbacks inconexos y sin ningún tipo de sentido.

Tras la India, saltamos al 1942 donde un campesino llamado Rudolph está buscando el legado de Premutos, el libro que le permita la resurrección del Anticristo. Luego pasa a la época moderna, luego, a la época medieval y así daremos un repaso histórico a modo de Érase una vez… Premutos!

Precisamente, es en estos flashbacks donde veremos gran cantidad de escenas gore, puesto que al tratar todas ellas sobre la profetización de Premutos o el intento de resurgir sus poderes. Tales flashbacks estarán repletos de sangre, mutilaciones, desmembramientos, descuartizamientos, etc, etc, etc… Vaya un deleite para el fan del Gore!

En la época actual, la historia nos traslada a una ‘peculiar’ familia germana, compuesta por: Mathias (Olaf Ittenbach), el hijo tonto; Walter (Christopher Stacey), el padre fanático de las armas; Sandra (Susanne Grüter), la hermana-trans fetichista y la madre medio boba, Rosina (Heike Münstermann).

Como es el cumple de Walter este planta un pino en el jardín… Anda! No seáis mal pensados, que es que lo planta de verdad! En su excavación, da con una maleta que contiene un libro antiguo, a modo de Necronomicón o Libro de los Muertos, a lo Evil Dead. Luego, por la tarde-noche, Walter celebrará su cumple con unos amiguchos: la guapa Tanja (Ella Wellmann); el calzonados de Hugo (André Stryi) y su cansina mujer, Edith (Anke Fabre) y un negrito, Christian (Fidelis Atuma), que no pega ni con pintura…

Durante la Party Monster, Mathias está más aburrido que una ostra, empieza a leerse el libro, desatando así un festival – orgía de sangre, muerte y destrucción!

Varios son los puntos flojos, por no decir nefastos de Premutos, y aunque muchos traten de compararla con Braindead o Bad Taste… es lo que hay, ni más ni menos, lo tomas o lo dejas. Uno de ellos, sin duda alguna es la propia interpretación de los ‘actores’ y ‘actrices’. Más bien diría yo que se tratan de un grupo de teatro amateur, que hace más bien, lo que puede.

Pobre Walter.... acabar así!

Pobre Walter.... acabar así!

La historia en sí, con tanto flashback histórico, y tanta aclaración – auto justificación del ángel caído, enreda más que aporta. Le quita fluidez al desarrollo de la peli, entorpeciendo su acción, e incluso en algunos momentos, la hace soporífera. Menos historia y más gore!

Destacar otro punto que a mí personalmente, no me pareció correcto utilizar. Zombies, y eso que en su época todavía no los encontrábamos hasta en la sopa. Pero se podría haber justificado la creación de una legión de seguidores del Anticristo, sin la necesidad de utilizar el recurso fácil, es decir, el zombi tonto de turno.

Otro punto negativo es a su vez, Olaf Ittenbach, que como no, se vio obligado a rodar con sus propios medios, Premutos, y esto se nota en el acabado final de la peli. Seguramente, si hubiera podido contar con el respaldo de una productora, el resultado hubiera sido muuucho mejor, visualmente hablando. A veces, vemos fallos de montaje y post-producción que no creo que pudieran subsanarse, puesto que se hacía una única toma y a cascarla!

No obstante, esta autosuficiencia lo convierte en un punto fuerte. Y es que Ittenbach se hace cargo de los FX’s al completo. Son sencillamente brutales! Cráneos reventados, amputaciones, explosiones craneales, separaciones troncales, y un largo etcétera de bizarradas, convierten a Premutos, en un disfrute visual para el fanático del gore.

Seguramente, muchos de vosotros pensaréis: Como puede gustarle eso a alguien? O en que mente se concibe rodar o parir una película así? Pues, no pienso caer en el topicazo del telediario; y simplemente, os preguntaré: ¿Y por qué no? Al fin y al cabo somos humanos, y desde tiempos pretéritos, nos va la sangre y la carne, no ¿?

Bienvenidos al Horror & Gore!

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Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos (2009)

Sense & Sensibility & Sea Monsters

Sense & Sensibility & Sea Monsters

“Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos”, escrito por Jane Austen y Ben H. Winters, y editado en nuestro país por Umbriel, nos traslada a Inglaterra de la época de la Regencia, período comprendido entre la época Georgina y la Victoriana. Henry Dashwood vive plácidamente con su mujer y sus hijas Elinor, Marianne y Margaret en Norland Park, en la casa del anciano tío de Henry, quién los había acogido por ser su única familia. Sin embargo, tras morir éste, la lectura del testamento deja desconcertados a todos, ya que la propiedad íntegra pasa a manos de John, hijo también de Henry pero fruto de un matrimonio anterior, heredando sus hermanastras una ínfima cantidad de dinero. Henry queda momentáneamente preocupado por la situación precaria de sus hijas, pero poco después parte a surcar las aguas costeras de Inglaterra para corroborar su Teoría de la Alteración. Nadie conocía el origen de la Alteración, pero si sus consecuencias. Todas las criaturas de los océanos, incluso las más inofensivas, se habían vuelto en depredadores sedientos de sangre. Extrañas mutaciones y criaturas que solo existían en los mitos y leyendas, como serpientes de mar, tritones, brujas marinas, etc. habían hecho acto de presencia. Poco tiempo después de su partida, la marea arrastra el cuerpo del Henry a la playa, víctima de un ataque de un feroz pez martillo. Éste, con su último aliento de vida, y delante de su mujer e hijos garabatea un mensaje en la arena claramente dirigido a su hijo John, le ruega cuide por el bienestar económico de su madrastra y de sus hermanastras.

Después de los funerales, John se instala con su mujer, y su hijo en la casa. La esposa de John, Fanny, mezquina y egoísta, no solo trata a su suegra y cuñadas con desprecio, sino que también acaba disuadiendo a su marido de que las ayude económicamente. Ante tal tensa situación, la señora Dashwood, tras recibir una oferta de vivir en una casucha llamada Barton Cottage situada en un remoto lugar llamado la isla Pestilente, decide abandonar Norland Park con sus tres hijas. Elinor, la hija mayor, recibe la noticia con cierto pesar, ya que se sentía atraída por el hermano de Fanny, Edward Ferrars, quien pasaba buena parte del tiempo con ellos. Edward, al contrario de su hermana, tenía un carácter afable, y aunque no era atractivo, su inteligencia y educación habían hecho mella en Elinor.

Sentido & Sensibilidad & Monstruos Marinos

Sentido & Sensibilidad & Monstruos Marinos

Tras una travesía no exenta de peligros, llegan a la isla Pestilente para descubrir que Barton Cottage era una casa pequeña y compacta que se alzaba sobre una colina a cuarenta pies del mar, rodeada por unas marismas que descendían hacia la playa. Un tanto desanimadas y prestas a empezar a organizar sus cosas, son interrumpidas por su casero sir John Middleton, quién les da la bienvenida. Sir John, un hombre que se había pasado toda su vida explorando paisajes exóticos, y todo un experto en el tema de los monstruos marinos. Vivía junto a su mujer en la isla Viento Contrario, muy cercana a la isla Pestilente. Pronto conocen a lady Middleton, quién les cautiva por su belleza y elegancia exótica, pero no por su carácter, puesto que en todo momento se muestra fría y reservada. Dicha actitud era debida a que Sir John junto a sus hombres, tiempo atrás, habían arrasado la aldea de dónde era oriunda lady Middleton y, tras matar a todos los hombres, se la habían llevado junto a todas las mujeres que habían capturado con sus redes.

En su primera visita de cortesía a la casa de su casero, nuestras protagonistas conocen a la madre de lady Middleton, que había sido raptada al mismo tiempo que su hija, una mujer muy alegre y simpática pero un tanto cotilla que se hacía llamar señora Jennings, ya que su verdadero nombre era impronunciable. También traban conocimiento con el coronel Brandon, amigo de sir John, quién padecía una cruel enfermedad. Unos largos y viscosos tentáculos brotaban grotescamente de su rostro (véase la portada del libro). Al margen de dichos apéndices, era un hombre silencioso y de unos modales extremadamente caballerosos. La intensa atención que dedica el coronel a Marianne, la hija mediana, parece indicar que se siente fuertemente atraído por ella, pero tristemente el sentimiento no es recíproco ya que Marianne difícilmente puede ocultar la repugnancia que le causa el rostro del coronel.

Margaret, la hija pequeña, que pasa largas horas explorando la isla Pestilente, empieza a mostrar un carácter alterado y decide confesar a su madre y a sus hermanas que en la isla pasan cosas extrañas, gruesas espirales de vapor surgen de la colina que se alza en el centro de la isla, y de vez en cuando se escuchan raros cánticos en un lenguaje arcano. Tanto la señora Dashwood como Elinor y Marianne atribuyen las palabras de Margaret a las fantasías de una mente adolescente y no le hacen el menor caso. En una de las excursiones por la isla, Marianne cae accidentalmente en un arroyo y es atacada por un gigantesco pulpo. Solo la providencial intervención de un caballero con un traje de buzo la salva de morir. Tal caballero se presenta como Willoughby, de profesión cazador de tesoros. Su atractivo físico y su actitud varonil cautivan perdidamente a Marianne, que sólo tendrá ojos para él a partir de ese momento. Elinor, consciente de que el coronel Brandon siente algo por su hermana, se entristece por los desplantes que ésta le hace cada vez que se ven e intenta excusarla como puede. Tampoco está muy convencida con la intensa relación que mantiene Marianne con Willoughby, a pesar de que este parece corresponderla de la misma manera. La actitud con que el cazatesoros se refiere a su rival, llamándole Viejo Cara de Pez no dice mucho a su favor.

Elinor empieza a padecer unas extrañas visiones, que la dejan momentáneamente semiinconsciente, donde se le aparece una estrella de cinco puntas. Sin entender el significado de dicha visión, Elinor se muestra reservada y no se lo comenta a nadie. Poco tiempo después, el coronel Brandon es requerido a la Estación Submarina Beta y más tarde también lo es Willoughby, lo que provoca que Marianne se hunda en un constante estado de melancolía de la cual no parece querer recuperarse. En tal situación, un inesperado visitante se presenta en la isla Pestilente, Edward Ferrars. Su presencia alegra a Elinor la cual no había dejado de pensar en él desde su partida de Norland Park, pero pronto su alegría se transforma en temor cuando la actitud de él con respecto a ella se manifiesta distante. Tras su marcha, Elinor cae en un profundo abatimiento, pero al contrario que su hermana, no lo hace visible y sigue con su vida cotidiana.

Por Jane Austen y Ben H. Winters

Por Jane Austen y Ben H. Winters

Dias después, Sir John les anuncia la llegada de futuras huéspedes a la isla Viento Contrario, las señoritas Steele: Anne y Lucy. Marianne manifiesta pronto su rechazo hacia ambas hermanas ya que las considera vulgares e impertinentes, pero Elinor traba amistad con Lucy, la menor. Un día, cuando ambas están remando a bordo de un kayak de regreso a Barton Cottage desde la isla Viento Contrario, son atacadas por una bestia marina de la cual se salvan por los pelos. Cuando llegan a la playa exhaustas tras la batalla, Lucy hace una confesión que deja a Elinor profundamente conmocionada. Edward Ferrars y ella llevan comprometidos en secreto hace ya cuatro años. Tal revelación indigna profundamente a Elinor, que considera que Edward había jugado con sus sentimientos por habérselo ocultado, sin embargo no dice nada a Lucy. Pero las sorpresas no acaban ahí; cuando se quitan sus empapados vestidos, Elinor descubre en la espalda de Lucy la estrella de cinco puntas tatuada con tinta escarlata protagonista de sus mortificantes visiones. ¿Qué significaba todo aquello?

Cuando la señora Jennings decide volver a su residencia oficial en la Estación Submarina Beta, invita a Elinor y a Marianne a que les acompañe. La primera acepta a regañadientes, y la segunda lo hace encantada pensando que allí se encontrará con su amado Willoughby. La Estación Submarina Beta era una prodigiosa ciudad construida en el fondo del océano protegida por una inmensa cúpula de cristal reforzado. La vida en la Estación es pura diversión y entretenimiento, espectáculos con criaturas marinas amaestradas como principales protagonistas, visitas de cortesía a familiares y amigos para hacerles partícipes de los últimos cotilleos del momento, etc. Sin embargo hay también un equipo de científicos gubernamentales que se esfuerzan por combatir a las bestias acuáticas creando nuevas armas, adiestrando a determinadas especies, y experimentado con seres humanos para hacerlos más aptos al hábitat marino. El propio John Dashwood, hermanastro de nuestras protagonistas, que empieza a pasar penurias económicas por lapidar su fortuna, es un ejemplo de ello. Como era de esperar, Marianne finalmente se encuentra con Willoughby, pero sin embargo la relación toma un giro inesperado que hunde en la mayor depresión a la joven. Inmersas en sus propias cavilaciones ni Elinor ni Marianne se han dado cuenta de que algo extraño está pasando más allá de la Estación. Desde hace días, peces espada de todos los tamaños habían empezado a golpear el cristal de su cúpula con sus puntiagudos picos y con una insistencia inquietante. Ahora, el número de los peces se habían multiplicado y toda la Estación era objeto del ataque. Pequeñas fisuras habían empezado a generarse en el cristal….

Por otra parte, en la Isla Pestilente otra pesadilla parecía tomar forma. Margaret, la hermana pequeña de Elinor y Marianne, se había ausentado varios días de su casa sin dar señales de vida. El día que la señora Dashwood tropieza súbitamente con ella, la joven se le muestra agresiva, su hermosa cabellera totalmente rapada, y los dientes anómalamente afilados. Profiere unas extrañas palabras en una lengua antigua que parecen un tipo de invocación .¿Qué está sucediendo en la Isla Pestilente ?

Después de que la editorial estadounidense Quirk publicara “Orgullo y Prejuicio y Zombies” y del éxito obtenido, recordemos que ya se está rodando la película, no era de extrañar que otra obra de Jane Austen fuera objeto del siguiente pastiche. Ben H Winters ha reproducido en casi su totalidad la obra original y la ha aderezado con ataques de monstruos marinos. En ningún momento considero que “Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos” profane a ese clásico de la literatura inglesa, ya que el libro se muestra respetuoso con el original. Esa crítica a una sociedad en donde la mujer sólo podía aspirar a buscar a un marido rico y a llevar una vida ociosa llena de fiestas y de visitas de cortesía también va implícita en el libro que nos ocupa, así como el análisis de unas reacciones: el sentido, Elinor, siempre juiciosa, y la sensibilidad, Marianne, siempre actuando según los dictados del corazón. “Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos” no es libro propiamente de terror, sino más bien es una novela romántica con bestias marinas de transfondo y de lectura totalmente recomendable. No quisiera acabar esta crítica sin destacar toda la fauna de monstruos marinos que pululan por las páginas de este libro: serpientes marinas, langostas gigantes, pulpos abismales, tritones, y un avatar en la parte final que parece surgido del infame Necronomicón.

By Miscua, nuestro colaborador habitual.